El ciclismo español ha encontrado en las carreteras de Canadá a su nuevo monarca contra el cronómetro. Benjamín Noval se proclamó este martes flamante campeón del mundo júnior de contrarreloj tras firmar una actuación portentosa en el circuito urbano de Montreal. A sus 17 años, el prodigio asturiano hizo sonar el himno nacional en la cita más prestigiosa del calendario formativo internacional, colgándose la ansiada medalla de oro ante las grandes promesas del pelotón planetario.
La exhibición del corredor de Pola de Laviana quedó sellada en una hoja de ruta de 20,3 kilómetros de pura exigencia técnica. Noval detuvo el reloj en un registro sobresaliente de 25 minutos, 17 segundos y 35 centésimas, batiendo con determinación las marcas de sus rivales directos. La plata mundialista correspondió al belga Vic de Smet, quien cedió 6,35 segundos en meta, mientras que el danés Malthe Risbjerg se hizo con el bronce a casi diecisiete segundos.
El triunfo del asturiano no es fruto del azar, sino de una meticulosa preparación orientada a brillar en el tramo definitivo del curso. Hijo del recordado gregario profesional homónimo que acompañó a figuras de la talla de Lance Armstrong y Alberto Contador, el joven ciclista demostró haber heredado la cultura del esfuerzo, alcanzando el maillot arcoíris tras meses de duro entrenamiento específico junto a su equipo técnico.
El salto cualitativo experimentado por el corredor español adquiere una dimensión sobresaliente al contrastarse con la edición precedente. En el Mundial de 2025 celebrado en Kigali, Noval había tenido que conformarse con una meritoria undécima plaza, terminando a más de 57 segundos del neerlandés Michiel Mouris. Apenas doce meses después, el trabajo sobre la bicicleta de contrarreloj ha pulverizado cualquier desventaja hasta auparle al primer escalón del podio.
Sobre el asfalto canadiense, la victoria se cocinó mediante una gestión táctica impecable, de menos a más. En el primer punto intermedio, el asturiano transitaba en la cuarta posición provisional a algo más de tres segundos del neerlandés Gijs Winters. Sin embargo, su ritmo creció de forma imparable en el tramo intermedio, donde ya comandaba la clasificación general con diez segundos de renta sobre De Smet antes de rubricar su exhibición en la línea de meta.
Prudencia en las curvas y ambición en la prueba en ruta
El propio protagonista explicó tras la ceremonia protocolaria las sensaciones experimentadas durante el esfuerzo en un trazado sinuoso. Noval reconoció haber arrancado con cierta cautela en las zonas más técnicas y viradas para esquivar riesgos innecesarios de caída, esperando pacientemente la llegada de las secciones más llanas y favorables para desatar toda la potencia de sus piernas en el tramo decisivo.
Pese a coronarse en la cima mundial, la asimilación del éxito aún requerirá tiempo para el joven campeón. El corredor admitió que, si bien el cetro arcoíris figuraba como la gran meta de la temporada, jamás imaginó contar con tantas opciones reales de imponerse en la modalidad individual, sintiéndose sumamente satisfecho por ver recompensado el sacrificio colectivo de su entorno familiar y deportivo.
La delegación española completó su participación en la disciplina cronometrada con el concurso de Raúl López. El otro representante de la selección nacional finalizó en una respetable vigésima posición tras marcar un registro a un minuto y doce segundos del vencedor, sumando valiosos kilómetros de experiencia en una competición marcada por el altísimo nivel de las potencias centroeuropeas.
Lejos de conformarse con el oro en la contrarreloj, el talento de Pola de Laviana no tendrá apenas margen para la distensión. Este mismo jueves volverá a colocarse el dorsal para disputar la prueba de fondo en carretera de los Campeonatos del Mundo, cita en la que partirá de nuevo en la terna de máximos favoritos al triunfo gracias a su excelente momento de forma y su punta de velocidad.
Benjamín Noval inscribe así su nombre con letras doradas en la historia reciente del ciclismo de cantera español. Con la madurez impropia de sus 17 años y el maillot arcoíris ya ceñido al pecho, el corredor asturiano abre una ventana de ilusión para el deporte nacional, confirmando que la estirpe ciclista de su tierra tiene el relevo plenamente garantizado en la élite internacional. @mundiario
