La respuesta de Moscú ante las palabras de Biden no se han hecho esperar. Así, el Kremlin ha calificado este miércoles de «destructiva» la idea de imponer sanciones al presidente ruso. «Desde el punto de vista político, no es doloroso, es destructivo», afirmó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en declaraciones a la prensa. Además, advirtió que las medidas no tendrían el efecto buscado.
El martes, Biden, a preguntas de una periodista sobre si contemplaba sancionar personalmente al presidente ruso, respondió: «Sí (…) Lo puedo concebir». Luego fue más contundente. Si Rusia «invade todo el país o incluso mucho menos, tendrá enormes consecuencias y cambiará el mundo», añadió el presidente estadounidense. No obstante, no precisó qué tipo de sanciones podía contemplar para su homólogo estadounidense.
Las sanciones económicas de Washington contra personalidades extranjeras suelen implicar una congelación de sus bienes y una prohibición de hacer negocios en Estados Unidos.
Por su parte, Peskov señaló que la ley rusa prohíbe en principio a los altos responsables del país tener bienes en el extranjero, con lo que estas medidas «no son en absoluto dolorosas» para ellos.
Presiones de las grandes compañías
En cuanto a las sanciones que podría tomar Biden, algunos grupos empresariales están presionando a la Casa Blanca y a los legisladores para que sean cautelosos.
Un grupo comercial que representa a Chevron, General Electric y otras grandes corporaciones estadounidenses que hacen negocios en Rusia está pidiendo a la Casa Blanca que considere permitir que las empresas cumplan con los compromisos y sopesar la exención de productos mientras elabora cualquier sanción. Al mismo tiempo, las grandes empresas de energía están presionando al Congreso para que limite su alcance y plazo.
La administración de Biden y el Congreso deben «obtener los detalles correctos en caso de que deban cumplir con la amenaza de sanciones», ha manifestado Jake Colvin, presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior.
«Esos detalles deben incluir la consideración de puertos seguros o períodos de liquidación para permitir que las empresas cumplan con los contratos y obligaciones existentes, así como excepciones para medicamentos que salvan vidas y otras consideraciones humanitarias consistentes con la política estadounidense de larga data», dijo Colvin.

