La larga batalla judicial entre Brad Pitt y Angelina Jolie por el control del Château Miraval suma un nuevo capítulo favorable al actor. Un tribunal de California ha autorizado que los responsables de la compra de la participación de Jolie en la finca francesa presten declaración, una decisión que podría resultar determinante para aclarar cómo se produjo la operación que desencadenó el conflicto.
El litigio comenzó después de que la actriz vendiera en 2021 su parte de la propiedad al grupo vinícola vinculado a Yuri Shefler, una operación que Pitt considera irregular. El intérprete sostiene que existía un compromiso previo entre ambos para impedir la venta de sus participaciones sin el consentimiento del otro, un extremo que Jolie siempre ha negado.
Con esta resolución, el equipo legal del actor podrá interrogar a representantes de las empresas implicadas en la adquisición, unas declaraciones que deberán celebrarse en Londres antes de que finalice septiembre.
La venta de Miraval, el centro de una disputa millonaria
Más allá del valor económico de la finca situada en la Provenza francesa, el caso gira en torno a la forma en la que se ejecutó la compraventa. Pitt mantiene que los compradores habrían contado con información privilegiada durante las negociaciones y que la operación perjudicó un proyecto empresarial que ambos habían desarrollado durante años.
El tribunal también ha puesto el foco sobre el papel desempeñado por Yuri Shefler. Los jueces consideran poco creíble que un empresario acostumbrado a gestionar inversiones multimillonarias permaneciera al margen de una adquisición de semejante envergadura. Precisamente por ello, está prevista una audiencia en julio para estudiar si también deberá prestar declaración.
La estrategia del actor busca demostrar que la venta incumplió los acuerdos existentes entre la expareja y que el proceso no se desarrolló con la transparencia exigible en una operación de estas características.
Un conflicto que sigue más vivo que el divorcio
Aunque Brad Pitt y Angelina Jolie pusieron fin oficialmente a su divorcio a finales de 2024, la disputa por Château Miraval continúa siendo el principal vínculo legal entre ambos. La finca, adquirida en 2008 y escenario de su boda seis años después, se ha convertido en el símbolo de un enfrentamiento que trasciende lo patrimonial.
Mientras fuentes próximas a Pitt interpretan esta resolución como un avance hacia el esclarecimiento de los hechos, el entorno de Jolie resta importancia a la decisión judicial y sostiene que no modifica el fondo del procedimiento. La actriz mantiene que nunca existió el supuesto pacto que limitaba la venta de las participaciones y confía en que el juicio previsto para el próximo año cierre definitivamente este episodio.
El desarrollo de las próximas declaraciones será determinante para conocer si la Justicia da validez a la versión defendida por Pitt o respalda la postura de Jolie. Lo que comenzó como una discrepancia empresarial tras su separación se ha convertido en uno de los litigios más complejos y mediáticos de Hollywood, con consecuencias económicas y personales que siguen prolongándose años después del final de su matrimonio. @mundiario
