El Real Madrid ya tiene carta sobre la mesa para la batalla de Múnich. Sin margen tras el 1-2 de la ida, Álvaro Arbeloa ha apostado por un once valiente, ofensivo y con un claro mensaje: ir a por la remontada desde el primer minuto.
La alineación presenta decisiones llamativas. Sin Tchouaméni por sanción y sin Camavinga ni Thiago en el once, el técnico confía en Bellingham y Güler como ejes creativos, acompañados por Valverde y Brahim para dar equilibrio y llegada.
En defensa, la novedad es la presencia de Ferland Mendy, junto a una línea formada por Trent, Militao y Rüdiger. Lunin será el encargado de sostener al equipo bajo palos en un escenario donde cualquier error puede ser definitivo.
Arriba no hay sorpresas: Vinicius y Mbappé lideran el ataque en una apuesta por la velocidad y el desequilibrio. El plan parece claro: resistir cuando toque y golpear con espacios, confiando en el talento individual.
El ambiente en el Allianz Arena refleja la magnitud del duelo. Dos gigantes frente a frente, dos aficiones que entienden la historia de esta competición. El Madrid, una vez más, camina sobre el filo: épica o despedida.@mundiario
