El objetivo de los líderes de Albania, Bosnia, Serbia, Montenegro, Macedonia del Norte y Kosovo es integrarse cuanto antes en la UE pero por ahora, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel se limitó a decir a su llegada a la reunión esta mañana que se trata de «una buena oportunidad para confirmar la perspectiva europea de los Balcanes» y también «una ocasión para dejar claro que estamos listos para movilizar mucho dinero para invertir en esos países, y también para apoyar las reformas económicas y mejorar la gobernanza».
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que si defiende con fuerza que se inicien cuanto antes las negociaciones de adhesión al menos con Albanis y Macedonia del Norte, ha dicho que a esos países «los queremos en la Unión Europea. Somos una famila europea… y estoy convencida de que compartimos el mismo destino».
Francia, Dinamarca y Holanda bloquearon inicialmente las conversaciones de adhesión con Albania y Macedonia del Norte en 2019, aunque en estos momentos es Bulgaria el principal obstáculo porque exige que Macedonia del Norte reconozca que comparte el idioma y una parte de la historia cultural y política con este país.
El primer ministro de Letonia, Arturs Krisjanis Karins, apuntó que los países balcánicos aún «tienen un camino por delante», pero advirtió que la UE debe «extender la mano o alguien más lo hará, y empujará a esos países en una dirección diferente», en referencia a la creciente implicación en los Balcanes de otras potencias, como Rusia, China, Turquía, Irán o Arabia Saudí.
Según el borrador de la declaración que será probablemente aprobada esta tarde, la UE pretende reafirmar su «compromiso» con el proceso de ampliación, pero sin fijar un calendario concreto. A cambio, los Veintisiete se comprometen a ayudarlos con un plan económico de 30.000 millones de euros ya aprobados en ayudas y subvenciones.

