Cuando se realizó el sorteo del Mundial, pocos imaginaban que Cabo Verde llegaría a la última jornada dependiendo de sí misma para seguir soñando. Mucho menos después de quedar encuadrada junto a España, Uruguay y Arabia Saudí. Sin embargo, la selección africana volvió a demostrar que es una de las grandes revelaciones del torneo al empatar 2-2 ante Uruguay y sumar su segundo partido consecutivo puntuando.
El resultado tiene todavía más valor si se observa el contexto. Cabo Verde ya había frenado a España en la primera jornada con un empate sin goles y ahora logró puntuar también frente a Uruguay. Dos partidos ante dos campeones del mundo y dos resultados positivos para una selección que llegaba al torneo sin apenas focos mediáticos y que empieza a ganarse el respeto de todos.
Además, el empate no llegó de forma accidental. Cabo Verde volvió a competir con personalidad, intensidad y una convicción que está sorprendiendo a muchos. Lejos de limitarse a resistir, fue capaz de poner en problemas a una selección uruguaya que nunca terminó de sentirse cómoda sobre el terreno de juego.
En el otro lado aparece una Uruguay que vuelve a dejar más dudas que certezas. La selección sudamericana ya había ofrecido una imagen preocupante en su debut ante Arabia Saudí, donde estuvo lejos de mostrar la superioridad que se le presuponía. Frente a Cabo Verde tenía la oportunidad de despejar las incógnitas y ocurrió exactamente lo contrario.
Uruguay comenzó perdiendo, consiguió reaccionar y remontar el encuentro, pero tampoco fue capaz de administrar la ventaja. Cabo Verde volvió a encontrar el camino hacia el gol y terminó dejando a los sudamericanos con un empate que sabe claramente a derrota por las expectativas que rodeaban a una de las selecciones llamadas a pelear por los cruces.
Lo más preocupante para Uruguay no es únicamente el resultado. Es la sensación. Después de dos jornadas todavía no ha conseguido imponer su jerarquía ante rivales teóricamente inferiores y sigue mostrando problemas para controlar los partidos cuando estos se alejan del guion previsto. El talento individual sigue estando ahí, pero el funcionamiento colectivo continúa sin aparecer.
Mientras tanto, Cabo Verde sigue escribiendo una de las historias más llamativas de este Mundial. La selección africana continúa invicta, ha puntuado contra España y Uruguay y llegará a la última jornada con opciones reales de clasificación. Pocos equipos pueden presumir de algo semejante después de haberse enfrentado a dos campeones del mundo en sus dos primeros partidos.
El empate deja además un escenario muy distinto para ambos. Cabo Verde afrontará la última jornada con la ilusión intacta y la sensación de que puede competir contra cualquiera. Uruguay, en cambio, se jugará buena parte de su futuro ante España. Y ahí aparecen más dudas que certezas. La selección de Marcelo Bielsa todavía no ha convencido en este Mundial y tendrá que medirse a la gran favorita del grupo para evitar un fracaso difícil de explicar. Porque después de dos jornadas, Cabo Verde sigue soñando despierta mientras Uruguay empieza a sentir el vértigo de una debacle inesperada. @mundiario
