De acuerdo con el estudio de la empresa, las velocidades de bajada de datos son cinco veces inferiores, de media, en los routers más antiguos a las que se conseguirían con un buen modelo nuevo. Y tres veces inferiores en el caso de velocidades de subida. En ambos casos las mediciones se realizaron en la misma habitación del router o muy cerca, en la habitación contigua.
En las conclusiones, la organización sostiene, además, el hecho de que «este tipo de problemas son comunes a los distintos operadores de telecomunicaciones analizados e independientes del tipo de la velocidad contratada».
«OCU considera que, si la velocidad contratada dista mucho de la que se recibe, si frecuentemente se desconecta el wifi o si se sufren parones en la visualización de vídeos o comunicaciones, el consumidor debe avisar al operador para que reconfigure los canales del router o actualice el firmware», apunta. También señala que, en los casos en los que el problema no se resuelva, «el operador debería ofrecer el cambio gratuito del antiguo equipo por otro nuevo, sobre todo si han pasado ya más de tres años desde que se instaló»: «Si no lo hace, el consumidor debería insistir, alegando que los nuevos clientes, que pagan lo mismo, disponen de un mejor servicio».

