En 2022, el mundo estuvo más cerca de la guerra entre las grandes potencia que en cualquier otro momento desde el final de la Guerra Fría. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha tenido un efecto dominó en el escenario mundial, aumentando drásticamente tensiones que permanecieron silenciosas durante décadas. En 2023, estas cinco áreas plantean el mayor riesgo de que estalle lo que podríamos estar tentados a llamar ‘Tercera Guerra Mundial’. Ucrania La escalada en esta zona sigue siendo una preocupación. La incapacidad de Rusia para progresar puede amenazar la estabilidad del gobierno de Putin, lo que inclina a Moscú a contemplar una reacción peligrosa. La capacidad de Ucrania para continuar la guerra a largo plazo podrían obligar a tomar medidas arriesgadas para romper el estancamiento. Una expansión de la guerra a la OTAN sigue siendo poco probable pero posible; el uso ruso de armas nucleares sigue siendo impensable pero no imposible. Taiwán La preocupación por la inmediatez de la guerra entre Taiwán y China ha disminuido un poco en los últimos meses, en gran parte debido a la catastrófica experiencia del Covid de China. Sin embargo, hay pocas dudas de que las tensiones a través del Estrecho siguen siendo significativas. La voluntad de la administración Biden de tomar posiciones retóricas arriesgadas sobre la defensa de Taiwán indica que Washington está realmente preocupado por las perspectivas de un ataque chino. Al mismo tiempo, estas declaraciones corren el riesgo de desencadenar una escalada china. Península de Corea Las tensiones entre Seúl y Pyongyang han crecido constantemente, con provocaciones de Corea del Norte que generan respuestas retóricas del Sur. Estas tensiones no son nuevas, pero históricamente se han visto limitadas por la Guerra Fría y por el orden internacional liberal posterior a la Guerra Fría. Pero la dinámica entre los dos estados parece impulsada por la impaciencia Si estalla la guerra, podría volverse rápidamente más destructiva que la Guerra Rusia-Ucrania, con armas convencionales y nucleares cobrando un precio terrible en ambos lados. China e India Ni China ni India se han retirado del conflicto por el control de territorios montañosos casi inhabitados. Si bien la lucha hasta ahora se ha mantenido bastante limitada, el deseo de defender el prestigio nacional puede volverse venenoso para estos dos países. Los indios o los chinos podrían verse tentados a resolver el problema a través de una escalada, un paso que podría abrir la puerta a un conflicto destructivo. Grecia y Turquía Las tensiones entre Grecia y Turquía aumentaron sustancialmente el año pasado, impulsadas en gran parte por el giro asertivo de la política exterior de Turquía. Las disputas entre Atenas y Ankara por la exploración de energía en el Egeo han impulsado la tensión actual, aunque el desacuerdo territorial existe desde hace décadas. Si bien parece poco probable que un aliado de la OTAN ataque abiertamente a otro aliado de la OTAN, los conflictos pasados han llevado a los dos países al borde de la guerra. Cualquier pelea entre Turquía y Grecia involucraría inmediatamente a la OTAN.

