Colombia avanza con paso firme en el Mundial 2026, aunque sin resolver todas sus dudas ofensivas

La selección de Colombia volvió a exhibir un plan reconocible: posesión alta, presión tras pérdida y búsqueda constante de amplitud. El equipo de Néstor Lorenzo monopolizó el balón durante gran parte del encuentro, superando el 60 % de posesión y acumulando ocasiones, aunque sin la contundencia necesaria en el primer tiempo.

La República Democrática del Congo resistió gracias al trabajo de su portero Lionel Mpasi, clave para mantener el 0-0 al descanso. Colombia generó más volumen ofensivo, pero la falta de precisión en el último pase y la buena organización defensiva africana frenaron su impulso.

Incluso las acciones más claras, como las de Jhon Arias o Luis Díaz, no encontraron portería. El guion parecía encaminado a un empate frustrante hasta que el partido entró en su fase decisiva.

Muñoz rompe el equilibrio y cambia el escenario

El punto de inflexión llegó en el minuto 76, cuando Daniel Muñoz aprovechó una de las pocas desorganizaciones del conjunto congoleño para firmar el único gol del encuentro. El lateral, ya decisivo en el debut, confirmó su peso ofensivo en un equipo que ha encontrado soluciones más allá de sus atacantes habituales.

El tanto obligó a la República Democrática del Congo a asumir riesgos, generando espacios que Colombia supo gestionar con mayor o menor solvencia. En ese tramo, el papel de Camilo Vargas resultó determinante para sostener la ventaja en los minutos finales, con una intervención clave ante un disparo lejano que pudo cambiar el desenlace.

El partido también dejó episodios polémicos, como dos goles anulados a Colombia por fuera de juego, reflejo de una superioridad ofensiva que no siempre se tradujo en el marcador.

Un grupo abierto con Colombia mirando a Portugal

Con esta victoria, Colombia se coloca en una posición muy favorable dentro del grupo K y depende de sí misma para acabar como líder. El próximo encuentro frente a Portugal será determinante no solo para el primer puesto, sino también para medir el verdadero techo competitivo del conjunto cafetero.

Más allá de los puntos, el partido refuerza una idea clave: el equipo de Lorenzo ha ganado solidez competitiva, pero aún depende de momentos individuales para resolver partidos cerrados. La irrupción de jugadores como Daniel Muñoz o el impacto desde el banquillo de Juan Fernando Quintero apuntan a una plantilla con recursos variados.

El triunfo ante el Congo no solo asegura continuidad en el torneo, sino que también abre un debate interno: cómo transformar el dominio en eficacia antes de enfrentarse a rivales de mayor exigencia en las rondas decisivas. @mundiario