CR7 rumbo al millar: el portuguès se hace sentir con el gol 981 de su carrera

Cristiano Ronaldo ha transformado la exigencia más feroz en el combustible predilecto para consumar su mayor desafío: alcanzar la mítica frontera de los mil goles oficiales. Tras disipar el pasado fin de semana una extraña sequía de tres compromisos en blanco, el astro portugués reapareció con puntualidad quirúrgica para liderar la victoria de Al Nassr por 3-1 ante el Neftchi uzbeko. Con este triunfo en la segunda jornada de la Liga de Campeones de Asia, el luso engrosó su cuenta profesional hasta las 981 dianas, colocándose a tan solo diecinueve festejos de una cumbre estadística sin parangón en el fútbol moderno.

El choque, sin embargo, estuvo condicionado desde la previa por un ambiente enrarecido y cargado de tensión geopolítica. Una demora de sesenta minutos precedió al pitido inicial debido a las alertas de seguridad emitidas ante el riesgo de ofensivas con drones y proyectiles sobre la capital saudí. Pese a las llamadas a la calma de la megafonía del estadio, el Al Awwal Park registró un aspecto inusualmente desolado tras el aviso oficial de la Plataforma Nacional de Alerta Temprana, que recomendó prudencia a la población y vació buena parte de las gradas.

En el rectángulo de juego, los contratiempos no tardaron en poner a prueba la pizarra de Ange Postecoglou. Un posible penalti sobre Joao Félix quedó sin castigo en los compases iniciales, y apenas rebasado el primer cuarto de hora, Kingsley Coman debió retirarse lesionado con evidentes dolencias musculares. Aunque el conjunto de Riad adueñó el balón y fijó su campamento en campo contrario, la espesura en tres cuartos de cancha y el repliegue visitante frustraron los primeros embates del tridente local durante más de media hora.

El candado se resquebrajó en el minuto 33 gracias a la insistencia y desborde de Nawaf Boushal. El carrilero diestro ganó la línea de fondo con potencia y sirvió un centro medido hacia la frontal del área para que Angelo Gabriel, con un toque sutil y lleno de clase, colocara el cuero en la mismísima escuadra. El 1-0 desató el instinto depredador de Cristiano, quien instantes después acarició la gloria con una genial asistencia de tacón que Ayman Yahya no logró embocar.

La recompensa a la voracidad del capitán llegó al borde del descanso en una de sus acciones de autor. Tras una serie de rechaces dentro del área uzbeka, Ronaldo cazó un balón suspendido en el aire y, sin pensarlo dos veces, conectó una plástica volea a la media vuelta que perforó la red y selló el 2-0. Fue el golpe definitivo a un duelo complejo, una nueva demostración de liderazgo bajo presión y otro paso decisivo de un insaciable Cristiano que sigue empeñado en reescribir, gol a gol, los límites de la historia.

Reacción uzbeka, sentencia involuntaria y redención continental

La relajación del conjunto de Riad nada más saltar de vestuarios brindó vida a un Neftchi que no se dio por vencido. El conjunto visitante aprovechó los desajustes en la zaga árabe para recortar distancias en el marcador mediante un remate de Odilov, desatando unos minutos de incertidumbre que exigieron un paso al frente por parte de la línea medular liderada por Sadio Mané y el propio delantero luso para recuperar la compostura táctica.

El arreón foráneo quedó completamente sofocado en el minuto 65 tras la rigurosa expulsión de Alibaev, que dejó al combinado uzbeko con un futbolista menos sobre el tapete.

Con superioridad numérica, Al Nassr monopolizó el control del esférico hasta rubricar el definitivo 3-1 en una acción desgraciada de Gofurov, quien desvió involuntariamente el balón hacia su propia meta para poner el cerrojo definitivo al duelo.

El triunfo adquiere una relevancia balsámica para las aspiraciones del proyecto que encabeza Cristiano en la máxima competición continental. Tras el duro correctivo sufrido en el debut ante el Al Ain, el bloque saudí enmienda el camino y suma sus tres primeros puntos para mantenerse firme en la pugna por acceder a las rondas eliminatorias del certamen asiático.

Cristiano Ronaldo sale reforzado de una noche convulsa en lo institucional y solvente en lo deportivo, consolidando su casillero en 981 dianas y recortando la distancia hacia una cifra inimaginable para el fútbol moderno. Con el ritmo recuperado y la puntería afinada, la marcha triunfal del ‘7’ hacia el millar de goles sigue su curso sin detenerse ante nada ni nadie. @mundiario