Cristiano Ronaldo se pone a tiro de la marca goleadora de Pelé

Aunque no terminó el partido sobre el terreno de juego, Cristiano Ronaldo volvió a erigirse como el gran protagonista del vibrante duelo entre Portugal y Croacia en la ciudad de Toronto. El astro luso dejó su impronta con un auténtico golazo que terminó siendo anulado por el VAR tras una milimétrica revisión. Lejos de desanimarse, el capitán lusitano asumió la responsabilidad en el momento cumbre, firmando desde el punto de penalti el tanto del empate definitivo que mantiene intactas las ilusiones de su país.

Esta nueva diana mundialista tiene un profundo valor histórico para el atacante de Madeira. Con su impecable ejecución desde los once metros en el minuto 66, el legendario delantero luso alcanzó la cifra de 11 goles en las Copas del Mundo. Aunque la cima histórica de este torneo sigue custodiada por figuras de la talla de Lionel Messi y Kylian Mbappé, este zarpazo permite al Bicho igualar el registro de dos absolutos mitos del fútbol internacional: el húngaro Sándor Kocsis y el alemán Jürgen Klinsmann.

La hazaña adquiere una dimensión colosal al repasar los nombres de sus nuevos acompañantes en el Olimpo. Kocsis grabó su nombre con letras de oro gracias a su estratosférico rendimiento en el Mundial de Suiza 1954, donde lideró a los Magníficos Magiares hasta el subcampeonato. Por su parte, Klinsmann cimentó su récord a través de tres ediciones consecutivas, tocando la gloria al coronarse campeón en Italia 90 frente a la Argentina de Diego Armando Maradona, para luego prolongar su idilio con el gol en Estados Unidos 1994 y Francia 1998.

Este nuevo hito estadístico sirve como el perfecto preámbulo para el próximo y definitivo desafío de Portugal en los octavos de final: la siempre temible Selección de España. Se trata de un viejo conocido para el ariete luso y un rival que le trae recuerdos inmejorables en el escenario internacional.

Nadie en el mundo del fútbol olvida su última gran exhibición ante la Roja el 15 de junio en Rusia 2018, aquella mágica noche en la que firmó un hat-trick inolvidable sellado con un tiro libre magistral que rescató un agónico empate 3-3.

A la caza del Rey Pelé

Lo de Cristiano Ronaldo y los registros históricos parece un cuento de nunca acabar en los Mundiales. Tras haber igualado la línea goleadora de artilleros legendarios como Sándor Kocsis y Jürgen Klinsmann con su reciente tanto ante Croacia, el insaciable astro luso ya ha fijado su próximo y monumental objetivo. El emblemático delantero de Madeira buscará igualar o superar la barrera de las 12 dianas mundialistas de, nada más y nada menos, Edson Arantes do Nascimento, conocido universalmente como Pelé.

La leyenda brasileña esculpió sus asombrosos registros a lo largo de cuatro ediciones consecutivas: Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970. El Rey de los Mundiales cuenta con el indiscutible mérito de haber alcanzado esa cifra en apenas 14 partidos disputados, doce menos de los que ha necesitado el capitán portugués, un dato que deja constancia del impacto inmediato y la demoledora efectividad que tuvo O Rei en la máxima cita del fútbol.

Sin embargo, el camino recorrido por el atacante luso no admite el más mínimo menosprecio dentro de la élite internacional. En la historia de la selección de Portugal, solo el mítico Eusébio, la Pantera Negra, logró una actuación individual tan descollante en este tipo de torneos, acumulando 9 goles en tan solo 6 encuentros durante la edición de Inglaterra 1966. El mérito de Cristiano radica en su longevidad y en su capacidad para sostener el peso ofensivo de su país durante dos décadas.

A sus 41 años, Cristiano Ronaldo demuestra que su idilio con el gol y los grandes escenarios no entiende de fechas de caducidad. Su fútbol, mutado definitivamente en el de un rematador de área clínico, intuitivo y voraz, sigue desafiando las leyes biológicas del tiempo y devorando páginas doradas en los libros oficiales de la Fifa. Ningún récord parece lo suficientemente lejano ni blindado cuando el atacante decide ponerlo bajo su punto de mira.

La Selección de España ya conoce de primera mano el peligro que encierra la ambición de un futbolista guiado por la obsesión de superarse a sí mismo. El combinado de Luis de la Fuente se cruzará en el camino de un competidor insaciable que llegará a la trascendental cita de los octavos de final con el colmillo afilado, consciente de que cada partido en suelo norteamericano es una oportunidad única para seguir agigantando una leyenda que ya es eterna. @mundiario