Cuba enfrenta otro apagón nacional y una crisis energética que amenaza con prolongarse

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba sufrió una nueva desconexión total, justo cuando los técnicos trabajaban para restablecer el servicio tras el apagón registrado la noche anterior. La Unión Eléctrica (UNE) explicó que varios fenómenos meteorológicos afectaron la red y provocaron la salida de unidades generadoras que ya estaban operativas.

El fallo supone el séptimo apagón nacional registrado en 2026 y se suma a una cadena de interrupciones que han dejado a millones de cubanos sin suministro eléctrico durante los últimos meses. La empresa estatal aseguró que sus equipos continuaban trabajando para recuperar progresivamente la conexión, aunque advirtió de la complejidad del proceso.

La restauración de la electricidad tras una caída total no es inmediata. Los especialistas deben activar primero fuentes de generación más pequeñas, como motores, instalaciones solares o centrales hidroeléctricas, para alimentar zonas concretas y después volver a conectar progresivamente las grandes plantas termoeléctricas, que constituyen la base del sistema energético cubano.

Una crisis que ya afecta a la economía y a la vida diaria

El nuevo apagón llega después de otro corte parcial que dejó sin electricidad a cerca de la mitad de la población de la isla. En La Habana, las autoridades habían conseguido recuperar algunos circuitos de distribución y servicios esenciales como hospitales y sistemas vinculados al abastecimiento de agua, pero la nueva caída volvió a ralentizar los avances.

La sucesión de interrupciones eléctricas ha aumentado la presión sobre una población que afronta cortes frecuentes, dificultades para conservar alimentos, problemas en los servicios públicos y una actividad económica cada vez más limitada. El deterioro del suministro energético se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica del país.

Durante 2026, Cuba ya había sufrido otros episodios similares: dos apagones nacionales en marzo y tres más en julio en un periodo de apenas unos días. La repetición de estos colapsos refleja una red con escasa capacidad de respuesta ante cualquier avería o alteración externa.

Falta de combustible y un sistema envejecido en el centro del problema

El Gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis a las restricciones estadounidenses que dificultan la compra de combustible y piezas necesarias para mantener sus instalaciones. Washington, por su parte, sostiene que los problemas energéticos también están relacionados con las deficiencias del modelo económico y la gestión del sistema estatal.

Más allá del debate político, la realidad es que Cuba depende de la importación de una parte importante del petróleo que necesita para generar electricidad. La isla requiere más de 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda energética y su producción propia solo aporta una parte de esa cantidad.

La llegada de combustible extranjero se ha convertido en un factor decisivo para evitar nuevos colapsos. Sin una entrada estable de petróleo y con unas centrales termoeléctricas envejecidas, el sistema permanece en una situación límite que amenaza con prolongar los cortes y aumentar el impacto sobre la economía nacional.

El nuevo apagón confirma que la crisis eléctrica cubana ha dejado de ser un problema puntual para convertirse en una emergencia recurrente que condiciona el funcionamiento del país. @mundiario