Hay diseñadores que pasan por la historia de la moda y otros que consiguen cambiarla. John Galliano pertenece a esa segunda categoría, aunque su trayectoria también está marcada por una de las mayores controversias que ha vivido la industria en las últimas décadas. Ahora, el Museo Metropolitano de Nueva York ha decidido situarlo de nuevo en el centro del relato cultural con una exposición que supone mucho más que un homenaje: es una reflexión sobre el talento, la responsabilidad y la posibilidad de reconstruirse después de una caída pública.
La muestra, titulada John Galliano: Horizons (Horizontes), será la gran protagonista del Costume Institute del Met en 2027 y convertirá al creador gibraltareño de 65 años en uno de los pocos diseñadores vivos que han recibido este reconocimiento. La decisión tiene un peso especial porque la institución neoyorquina rara vez dedica sus grandes exposiciones a figuras contemporáneas de la moda, y mucho menos a creadores cuya carrera sigue generando debate.
Hasta ahora, solo dos diseñadores vivos habían protagonizado exposiciones de esta magnitud en el Met: Yves Saint Laurent en 1983 y Rei Kawakubo junto a Comme des Garçons en 2007. La incorporación de Galliano a esta lista confirma la dimensión histórica de su trabajo y también abre una conversación incómoda: cómo debe recordar la cultura a los artistas capaces de crear belleza extraordinaria y, al mismo tiempo, protagonizar episodios profundamente cuestionables.
Porque la historia de Galliano nunca ha sido sencilla. Su carrera alcanzó la cima gracias a una imaginación desbordante, una capacidad teatral única y una visión que transformó la forma de entender los desfiles de moda. Pero en 2011 su nombre quedó asociado a un escándalo internacional después de difundirse un vídeo en el que, bajo los efectos del alcohol, realizó comentarios antisemitas en un local de París. El episodio provocó su despido inmediato de Dior y un rechazo generalizado dentro de la industria.
El regreso de un creador que parecía condenado al olvido
Durante años, Galliano quedó apartado del primer plano. Su caída fue tan espectacular como lo había sido su ascenso: el diseñador que había convertido los desfiles de Dior en auténticos acontecimientos culturales pasó a ser una figura incómoda para muchas marcas y seguidores de la moda.
Sin embargo, su historia no terminó ahí. Tras pedir disculpas públicamente, someterse a tratamiento y reconocer la gravedad de sus palabras, inició un proceso de reconstrucción personal y profesional. En 2014 regresó a la industria como director creativo de Maison Martin Margiela, donde logró recuperar parte del prestigio perdido y demostrar que su capacidad artística seguía intacta.
Su etapa en Dior continúa siendo considerada una de las más influyentes de la moda contemporánea. Bajo su dirección, la firma francesa vivió una transformación que mezcló espectáculo, artesanía y fantasía. De sus años en la maison surgieron piezas icónicas, como el bolso Saddle, y colecciones que todavía forman parte del imaginario colectivo del sector.
Antes de llegar a Dior, Galliano ya había demostrado su talento al frente de Givenchy, donde se convirtió en el primer diseñador británico en dirigir una de las grandes casas francesas. Su ascenso estuvo acompañado por el respaldo de figuras clave como Anna Wintour, una de sus mayores defensoras durante décadas y una personalidad fundamental dentro del universo del Met.
El Met abre un debate sobre arte, memoria y responsabilidad
La exposición no solo celebrará vestidos, técnicas y momentos históricos de la moda. También planteará una cuestión más profunda: qué hacer con los artistas que han cometido errores graves y cómo separar, o unir, su obra y sus actos personales.
Andrew Bolton, comisario del Costume Institute, ha defendido que precisamente el contexto actual hace más necesaria una muestra sobre Galliano. En un momento marcado por el aumento de los discursos de odio y la polarización social, considera que la exposición puede servir para analizar la relación entre creatividad y responsabilidad ética.
La postura del Met refleja una tendencia creciente en el mundo cultural: revisar las figuras controvertidas sin borrar sus errores, pero tampoco ignorar sus aportaciones. En el caso de Galliano, la pregunta no es únicamente si merece volver a ser celebrado, sino cómo una sociedad decide recordar a quienes han dejado una huella contradictoria.
El respaldo también ha llegado desde organizaciones judías como la Liga Antidifamación, cuyo máximo responsable ha señalado que el diseñador ha trabajado durante años para afrontar las causas de aquel comportamiento y que sus esfuerzos por reparar el daño deben ser reconocidos.
La llegada de John Galliano al Met en 2027 será, por tanto, mucho más que una exposición de moda. Será el retrato de una carrera marcada por la genialidad y la controversia, por la caída y la recuperación. Un recordatorio de que algunas trayectorias no pueden explicarse solo con aplausos ni únicamente con condenas, sino a través de todas sus contradicciones. @mundiario


