Diddy cambia de cárcel tras revelarse sus privilegios en prisión

La vida de Sean Combs, conocido mundialmente como Diddy, vuelve a estar rodeada de polémica. El rapero y empresario estadounidense ha sido trasladado de la prisión federal de Fort Dix, en Nueva Jersey, a un centro penitenciario más pequeño en Pensilvania, después de que una investigación periodística revelara los supuestos privilegios de los que disfrutaba durante su encarcelamiento.

Según una investigación de la cadena NBC, basada en los testimonios de cuatro antiguos compañeros de reclusión, Combs habría convertido su estancia en prisión en una experiencia muy distinta a la del resto de los internos. Otros presos presuntamente cocinaban para él, limpiaban su celda, se encargaban de su ropa y hasta le proporcionaban masajes.

Las revelaciones también incluyen la supuesta posesión de teléfonos móviles con acceso a internet, fotografías de contenido sexual y bebidas alcohólicas de lujo, entre ellas coñac. Los testimonios apuntan a que el artista gastaba miles de dólares mensuales para mantener esas comodidades, aunque las acusaciones no han sido confirmadas públicamente por las autoridades penitenciarias.

¿El dinero y la fama también compran privilegios en prisión?

Más allá del comportamiento atribuido a Combs, el caso plantea una cuestión incómoda para el sistema penitenciario estadounidense: hasta qué punto una persona con recursos económicos y notoriedad puede acceder a condiciones que están fuera del alcance de otros reclusos.

El traslado llega, además, después de un incidente que habría terminado con el músico herido en la cabeza y trasladado a un hospital. De acuerdo con la información publicada por El País, el episodio estuvo relacionado con una pelea con otro interno.

La Oficina Federal de Prisiones ha evitado pronunciarse sobre las circunstancias particulares del encarcelamiento de Combs, alegando motivos de privacidad y seguridad. No obstante, recordó que los teléfonos móviles están prohibidos y que las infracciones disciplinarias pueden dar lugar a sanciones.

El entorno del rapero, por su parte, ha cuestionado la cobertura mediática y sostiene que se están presentando aspectos cotidianos de la vida penitenciaria como si fueran acontecimientos extraordinarios.

Combs cumple una condena de algo más de cuatro años de prisión tras haber sido declarado culpable en 2025 de dos delitos relacionados con el transporte de personas para ejercer la prostitución. El jurado lo absolvió de los cargos más graves de tráfico sexual y crimen organizado, aunque continúa enfrentándose a numerosas demandas civiles por presuntos abusos sexuales.

El cambio de prisión abre un nuevo capítulo en la caída pública de una de las figuras más influyentes de la industria musical estadounidense. La controversia ya no se limita a los delitos por los que fue condenado: ahora también alcanza a las condiciones en las que cumple su pena y a la capacidad de las autoridades para garantizar un trato penitenciario igualitario. @mundiario