Otro de los objetivos de régimen durante las protestas del 11-J fue silenciar la libertad de información: alrededor de 50 comunicadores – yo entre ellos – resultaron arrestados en Cuba por reportar las protestas. Algunos permanecieron entre 10 días y un mes detenidos; la mayoría fue liberado con multas administrativas de hasta 1.000 pesos (unos 10 dólares). En mi caso, después de cuatro días incomunicada, la Seguridad del Estado me excarceló bajo medida cautelar de reclusión domiciliaria. Noticia Relacionada estandar No Un año de las históricas protestas en Cuba: de la esperanza al miedo camilia acosta Han pasado doce meses desde aquel domingo de masivas protestas en decenas de ciudades cubanas. El hecho fue seguido en todo el mundo, lo que desencadenó una represión feroz para atajar cualquier posibilidad de cambio en la isla Era acusada de ‘desórdenes públicos’ e ‘instigación a delinquir’, y me enfrentaba a una condena de tres meses a un año de cárcel. Durante casi seis meses permaneció un operativo policial en la esquina de mi casa para impedirme salir a la calle. Tras 10 meses de hostigamiento, cerraron el proceso con una multa de 1.000 pesos. Durante este tiempo, mi familia y amigos fueron detenidos o interrogados. Aunque finalizó una etapa, la persecución está lejos de acabar. La prensa independiente constituye un objetivo fundamental a destruir por parte del régimen.

