Dos explosiones sacuden Damasco durante la visita de Emmanuel Macron

La transición política en Siria ha recibido este martes un inesperado golpe de tensión. Dos explosiones registradas en Damasco, muy cerca del hotel donde se alojaba el presidente francés Emmanuel Macron durante su visita oficial, han dejado al menos 18 heridos y han puesto de nuevo el foco internacional sobre la amenaza terrorista y la difícil reconstrucción de un país marcado por más de una década de guerra.

Los artefactos, descritos por las autoridades sirias como dispositivos explosivos improvisados, fueron colocados en un vehículo estacionado y en un contenedor de basura situado en las proximidades de la zona de seguridad establecida para proteger al mandatario francés. Entre los heridos figuran cuatro agentes de policía, según la información difundida por la agencia estatal siria Sana.

Aunque por el momento no existe confirmación de que el ataque tuviera como objetivo directo la presencia de Macron, la coincidencia temporal ha elevado la preocupación. El presidente francés se encontraba en desplazamiento hacia una reunión con el líder sirio Ahmed al Shara cuando se produjeron las detonaciones, y desde el Elíseo han señalado que no llegó a escuchar las explosiones.

Las autoridades sirias han insistido en que los estallidos ocurrieron fuera del perímetro de seguridad del alojamiento presidencial y que no supusieron una amenaza inmediata para la delegación francesa. Sin embargo, el incidente evidencia los enormes desafíos que afrontan las nuevas autoridades del país, que intentan consolidar su control tras la caída de Bachar al Asad en diciembre de 2024.

Una visita histórica marcada por la incertidumbre

La llegada de Macron a Siria tenía un fuerte componente político y simbólico. El presidente francés se convirtió en el primer gran dirigente de la Unión Europea en viajar a Damasco tras el cambio de régimen, en un gesto destinado a mostrar apoyo a una nueva etapa política y explorar las posibilidades de cooperación con las autoridades emergentes.

Pero las explosiones han recordado que la transformación institucional del país convive con una realidad mucho más compleja: una amenaza de seguridad todavía activa, una economía devastada y una población que arrastra las consecuencias de 13 años de conflicto armado.

El fantasma del Estado Islámico vuelve a aparecer

El ataque no ha sido reivindicado por ningún grupo hasta ahora, aunque el método empleado guarda similitudes con acciones atribuidas en el pasado a la organización terrorista Estado Islámico. La semana pasada, otro atentado en Damasco dejó nueve muertos tras un ataque contra un café cercano al Palacio de Justicia, aumentando las sospechas sobre la capacidad de las redes extremistas para seguir operando.

La sucesión de incidentes supone un desafío para el nuevo poder sirio, que busca transmitir una imagen de estabilidad mientras intenta ganarse el reconocimiento internacional. Para Francia y otros países europeos, la cuestión clave será determinar si las nuevas autoridades pueden garantizar la seguridad y avanzar hacia una transición política creíble.

Macron había defendido antes del incidente que su presencia en Siria representaba el compromiso de Francia con “el pueblo sirio” y con una etapa de paz y reconstrucción. Sin embargo, las explosiones de Damasco han mostrado que la nueva Siria todavía camina sobre un terreno frágil, donde los símbolos de cambio político conviven con amenazas del pasado que siguen sin desaparecer. @mundiario