España fue invitada el mes pasado a participar en la cumbre, cuya preparación está siendo agitada por la no invitación a los líderes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y que ha sido contestada con amenazas de veto por países con gobiernos izquierdistas como México y Argentina. Una de las cuestiones prioritarias de la reunión para EE.UU. es tratar la
gestión de los flujos de indocumentados
en la región.
Los planes para el envío de refugiados a España están en documentos internos a los que ha tenido acceso el medio estadounidense y las negociaciones también fueron reconocidas a Reuters por parte de fuentes anónimas del Gobierno de EE.UU.
Según esos documentos, la cantidad de refugiados que llegaría a España sería «modesta» pero «con importancia simbólica». No hay indicaciones de momento de si estos refugiados pertenecerán a países específicos dentro del continente.
Dentro de estos esfuerzos, EE.UU. también busca que Canadá aumente el número de refugiados que acepta en la actualidad, además de un nuevo programa de trabajo para inmigrantes de Haití, un país desde el que se ha disparado el número de emigrantes a territorio estadounidense en los últimos años.
En el caso de España, la negociación también incluye que el Gobierno de Sánchez «duplique o triplique el número de trabajadores temporales de Centroamérica que recibe en la actualidad a través de un programa laboral de inmigración», según ‘Axios’.
EE.UU. y España inauguraron la semana pasada un grupo de trabajo sobre Centroamérica, liderado por el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe, Juan Fernández Grigo, y la subsecretaria asistente de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU, Emily Mendrala. Entre los asuntos que se trataron estaban «los desafíos que suponen el desplazamiento forzado y los movimientos migratorios ilegales en y desde Centroamérica», según el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

