El viaje de ayer a Kiev es el primero desde el comienzo de la guerra que efectúan altos dirigentes estadounidenses. «Nuestras almas están llenas de un odio feroz hacia los invasores por todo lo que han hecho. Pero no dejemos que la rabia nos destruya por dentro», declaró Zelenski en la víspera.
El presidente Joe Biden anunció a mediados de mes una ayuda adicional a Ucrania por importe de 800 millones de dólares en armas. En el aeródromo de la ciudad polaca de Rzeszów, situada a 90 kilómetros de la frontera con Ucrania, aterrizaron ayer precisamente dos aviones de transporte militar estadounidenses C-17A Globemaster y varios Boeing 747 de compañías aéreas contratadas por el Pentágono con armamento para el Ejército ucraniano que incluyen artillería pesada, drones tácticos, munición y obuses.
El exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, Douglas Lute, dijo ayer al canal ABC News que «la nueva ayuda militar de Washington a Kiev ayudará a reducir la brecha cuantitativa con respecto a Rusia». A su juicio, «Ucrania tendría ya en el campo de batalla tantos tanques como los rusos». «El desequilibrio cuantitativo en tanques y artillería está empezando a corregirse a favor de los ucranianos», añadió.
Conversación con Erdogan
Fuentes del Pentágono aseguraron la semana pasada que, además de los envíos de armas, especialistas estadounidenses desplegados en el frente oriental de la OTAN tienen planeado formar a militares ucranianos en el manejo de cañones M777 Howitzer, las piezas de artillería de última generación entregadas ya a Ucrania.
Antes de la llegada a Kiev de Blinken y Austin, Zelenski habló ayer por teléfono con su homólogo turco. «He mantenido una importante conversación telefónica con el presidente Erdogan», afirmó el presidente ucraniano, y añadió que había insistido en pedir su ayuda para evacuar a los civiles de Mariúpol. Según la Presidencia ucraniana, ambos dirigentes analizaron también la situación de punto muerto en la que se encuentran sumidas las conversaciones entre Moscú y Kiev para lograr un cese de las hostilidades.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>(1/2) Had an important phone conversation with President <a href=»https://twitter.com/RTErdogan?ref_src=twsrc%5Etfw»>@RTErdogan</a>. On the eve of his talks with Putin, I stressed the need for immediate evacuation of civilians from Mariupol, including Azovstal, and immediate exchange of blocked troops.</p>— Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) <a href=»https://twitter.com/ZelenskyyUa/status/1518192558756802561?ref_src=twsrc%5Etfw»>April 24, 2022</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, anunció el sábado el cierre del espacio aéreo de su país a los aviones rusos militares o civiles que transporten soldados de Rusia a Siria. En Kiev se ha interpretado tal decisión de Ankara como la respuesta al bombardeo que la aviación rusa llevó a cabo el sábado contra la ciudad portuaria de Odesa, que causó ocho muertos y 20 heridos.
La Fuerza Aérea de Ucrania aseguró en Facebook que los misiles fueron disparados desde bombarderos Tu-95. Dos de los cohetes impactaron contra una instalación militar y dos contra edificios de viviendas. El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, dijo que «el único objetivo de los ataques de misiles rusos contra Odessa es el terror».
La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshuk, denunció ayer una vez más que Rusia sigue impidiendo la evacuación de civiles de la sitiada Mariúpol al no haber sido posible abrir ningún corredor humanitario. «No pedimos, sino que exigimos a la ONU que propicie un alto el fuego y la apertura de un corredor humanitario para sacar a los civiles de la acería Azovstal y de toda la ciudad en su conjunto».
Polémica con Guterres
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, visitará el martes Moscú, en donde será recibido por Putin y por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el jueves irá a Kiev para ver a Zelenski y Kuleba. Antes de esas dos visitas, Guterres pasará hoy por Ankara para reunirse con Erdogan, que se ha erigido como principal mediador entre Rusia y Ucrania. Según ha explicado la portavoz adjunta de Naciones Unidas, Eri Kaneko, el objetivo principal del viaje del secretario general consiste en buscar una vía que permita «silenciar las armas».
El presidente ucraniano reprochó a Guterres que viaje antes a Moscú que a Kiev. «Es sencillamente erróneo ir primero a Rusia y luego a Ucrania (…), no tiene lógica», subrayó el sábado durante una rueda de prensa. «La guerra es en Ucrania, no hay cuerpos en las calles de Moscú. Sería lógico ir primero a Ucrania y ver a gente, ver las consecuencias de la ocupación», manifestó Zelenski.

