El Celta de Vigo cerró la temporada con un triunfo que vale un billete continental. Un gol de Moriba desató la fiesta en Balaídos y aseguró la clasificación para la Europa League, la undécima participación europea en la historia del club.
El Sevilla, que ya había certificado la permanencia, se quedó a un punto del descenso y mostró una imagen muy pobre. El equipo de Luis García Plaza afronta ahora su partido más importante fuera del césped: el traspaso de poderes en la notaría que marcará su futuro institucional.
La primera parte fue trabada, con pocas ocasiones. Javi Rueda y Swedberg generaron peligro por la derecha, mientras Marcos Alonso rozó el gol de cabeza en un córner. El Sevilla resistía, pero sin capacidad para mantener el balón en campo rival.
Antes del descanso, Isaac probó con un disparo lejano y Radu evitó el gol de Alexis Sánchez con una gran intervención. El marcador se mantuvo en cero, reflejo de un partido sin ritmo ni claridad ofensiva.
Tras el descanso, el Celta salió con todo. Fer López falló una ocasión clarísima y Carreira estrelló un derechazo en el poste. El aviso fue suficiente: en la siguiente jugada, Moriba abrió el marcador con un disparo desde fuera del área que tocó en Carmona y sorprendió a Nyland.
El Celta acelera y el Sevilla se hunde
Con el gol, Balaídos explotó. El Celta buscó más y Aspas, generoso, asistió a Borja Iglesias en un mano a mano que no se concretó. La lluvia acompañaba la intensidad de los locales, que no bajaron el ritmo.
Gudelj intentó responder con un lanzamiento de falta lejano, pero el Sevilla nunca encontró claridad. Pablo Durán se precipitó en una contra con una vaselina que atrapó Nyland.
El Celta cerró así una temporada para enmarcar, con un proyecto que mezcla juventud y experiencia y que ahora tendrá el reto de competir en Europa. Balaídos celebró con orgullo una clasificación que parecía complicada semanas atrás.
El Sevilla, en cambio, se salvó por un punto y deberá replantear su futuro. La gestión de García Plaza y las rotaciones en la última jornada reflejan un equipo en transición, pendiente de decisiones institucionales clave.
La fiesta fue celeste. Moriba se convirtió en héroe y el Celta jugará la Europa League. El Sevilla, mientras tanto, afronta un verano de incertidumbre. Balaídos, en cambio, se despidió con alegría y esperanza. @mundiario
