El Celta volvió a marcharse sin ganar de un partido en el que tuvo prácticamente todo a favor para hacerlo. Dominó la posesión, encontró el empate después de comenzar por detrás y afrontó el tramo decisivo contra diez jugadores, pero ni siquiera ese escenario permitió al equipo de Claudio Giráldez transformar su control en una ofensiva realmente constante.
La primera parte volvió a mostrar uno de los problemas que se repiten en este inicio de temporada. El Celta llegó al descanso con cerca del 73% de posesión, instalándose durante largos periodos en campo contrario, pero moviendo demasiadas veces el balón por delante de la estructura defensiva del Getafe. Mucho pase y muy pocas situaciones en las que David Soria tuviera que intervenir.
El contraste con el Getafe fue evidente. El conjunto de Bordalás necesitó mucha menos elaboración para acercarse a Radu y encontró el 1-0 en el minuto 21, cuando Satriano aprovechó un balón suelto después de un córner. Con poco balón, los azulones consiguieron llevar el partido exactamente al terreno que buscaban.
Tampoco la presencia de Iago Aspas resolvió el atasco. El capitán bajó metros para participar y tratar de conectar el centro del campo con los atacantes, pero demasiadas recepciones se produjeron lejos del área. El Celta encontraba jugadores libres en zonas de inicio, no en aquellas desde las que podía hacer daño.
Hubo una mejoría después del descanso. Pablo Durán apareció algo más cerca del área y el equipo consiguió acelerar algunas posesiones antes de que Starfelt empatase a balón parado. El central atacó el primer palo en un córner servido por Hugo González y devolvió al Celta a un partido que, paradójicamente, volvió a desbloquearse desde una acción aislada y no desde el juego elaborado.
Giráldez intentó cambiar el ritmo con un triple movimiento. Carreira, Javi Rueda y Driouech entraron por El-Abdellaoui, Javi Galán y Aspas, y poco después Borja Iglesias sustituyó a Pablo Durán. Driouech aportó desborde nada más entrar y Rueda empezó a ofrecer profundidad, pero el equipo siguió sin encontrar continuidad cerca del área.
Entonces llegó la oportunidad que parecía definitiva. Zaid Romero vio la segunda amarilla y dejó al Getafe con diez después de intentar cortar una acción de Hugo González. Quedaba todavía suficiente tiempo, el Celta estaba empatando y el rival acababa de perder un central. El partido pedía someter al Getafe.
No ocurrió. Hugo González obligó a David Soria a intervenir después de un buen centro de Javi Rueda, Miguel Román probó desde fuera y Driouech buscó insistir por la izquierda, pero faltó una sucesión de ocasiones acorde a la superioridad numérica. El Getafe sufrió más por el contexto que por una avalancha futbolística del Celta.
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— Celta (@RCCelta) September 7, 2026
Ahí está la preocupación principal. El problema ya no puede reducirse a cuánto tiene el balón el equipo, porque el Celta está consiguiendo precisamente eso. La cuestión está en qué hace con esa posesión: le cuesta romper líneas, acelerar después de atraer al rival y encontrar recepciones dentro del área. Ante un bloque bajo, incluso con un jugador más, el juego vuelve a hacerse previsible.
El empate deja al Celta con tres puntos después de cinco partidos, ninguna victoria y solo dos goles marcados. La clasificación todavía pesa poco a estas alturas, pero la tendencia sí empieza a hacerlo. Giráldez tiene un equipo capaz de controlar muchos encuentros; ahora necesita conseguir que ese control también sirva para ganarlos. @mundiario
