El Celta sigue en caída libre y se empieza a complicar la temporada

El Celta empieza a quedarse sin excusas. La temporada pasada también arrancó mal, hubo rotaciones, jugadores pendientes de adaptación y un calendario exigente, pero reducir el actual momento únicamente a esas circunstancias empieza a resultar demasiado cómodo. El equipo de Claudio Giráldez ha disputado siete partidos oficiales, no ha ganado ninguno y apenas ha marcado tres goles. El problema ya no reside únicamente en los resultados: está en un ataque previsible, con poca velocidad en la circulación y demasiadas dificultades para transformar la posesión en ocasiones.

La derrota por 1-0 ante el Omonia terminó de trasladar la crisis a Europa. El Celta acudió a Nicosia ante uno de los rivales más asequibles, sobre el papel, de toda su fase liga y regresó sin puntos después de encajar en el minuto 88. Tuvo más balón durante diferentes fases, mejoró después del descanso e incluso vio cómo se anulaba un gol a Pablo Durán por fuera de juego, pero volvió a marcharse sin marcar. Cuatro de sus siete partidos oficiales de esta temporada han terminado ya con el Celta a cero.

El tropiezo adquiere todavía más importancia cuando se observa lo que queda por delante. Las otras tres salidas europeas llevarán al Celta a los campos del Celtic, Olympique de Marsella y Hapoel Beer-Sheva. En Balaídos recibirá a Juventus, Union Saint-Gilloise, Bournemouth y Lillestrøm. Haber perdido la visita que parecía más abordable obliga ahora a recuperar fuera o ante rivales de mayor entidad los puntos desperdiciados en Chipre.

Tampoco conviene equivocarse con el objetivo de la fase liga. Los ocho primeros de los 36 participantes avanzan directamente a octavos de final, mientras que los equipos situados entre la novena y la vigesimocuarta posición deben disputar una eliminatoria previa. Del 25.º hacia abajo llega la eliminación. Después de empezar con cero puntos, el margen para aspirar al top-8 se ha reducido desde la primera jornada.

La Liga tampoco espera

El panorama doméstico no ofrece mucho más oxígeno. El Celta ocupa la 17.ª posición con cuatro puntos después de seis jornadas, sin una sola victoria y con tres goles a favor. El empate de Anoeta pertenecía precisamente a la sexta jornada, adelantada al 3 de septiembre por la coincidencia con Europa, por lo que los vigueses no jugaron esta semana en Liga mientras sus rivales terminaban de completar la fecha.

Y los resultados tampoco ayudaron. El Valencia consiguió su primera victoria al imponerse 0-1 al Alavés y el Villarreal abandonó el descenso después de ganar 1-3 al Málaga en La Rosaleda. Los castellonenses alcanzaron los cinco puntos y adelantaron a un Celta que permanece peligrosamente cerca de la zona roja. El Málaga, con tres, continúa por debajo. Ya no se trata únicamente de que los de Giráldez no ganen; varios de los equipos que habían comenzado igual o peor empiezan a hacerlo.

La comparación con el curso pasado tampoco debe servir como anestesia. Entonces el Celta también protagonizó un arranque pésimo y llegó a la séptima jornada sin conocer la victoria, pero la producción ofensiva era mayor. Esta temporada suma solamente tres tantos en seis partidos de Liga y ha convertido la falta de gol en un problema estructural. Tiene balón, acumula pases y consigue instalarse en campo contrario durante determinadas fases, pero demasiadas posesiones terminan sin romper líneas ni encontrar futbolistas en zonas realmente peligrosas.

Cal y arena con Aspas y Borja

Giráldez tampoco está teniendo suerte con sus dos referencias ofensivas. Iago Aspas sufrió contra el Málaga una rotura fibrilar en el recto anterior del muslo izquierdo. El parte médico del Celta estableció alrededor de cuatro semanas de baja, por lo que el capitán no estará disponible para el tramo inmediato de la temporada y su regreso no debería producirse hasta octubre. Es una ausencia especialmente dolorosa para un equipo que precisamente está desesperado por encontrar futbolistas capaces de inventar algo cerca del área.

La noticia positiva llegó con Borja Iglesias. El delantero volvió a una convocatoria europea después de superar sus problemas físicos y disputó en Nicosia sus primeros minutos oficiales del curso al sustituir a Álvaro Núñez en el minuto 77. Recuperar al máximo goleador celeste de la pasada temporada ofrece a Giráldez una referencia que no ha tenido durante prácticamente todo el comienzo de campaña, aunque su regreso tampoco puede convertirse en la solución automática de todos los problemas ofensivos.

Por ahora no existe ninguna señal pública de que el puesto de Giráldez esté en peligro. El Celta amplió su contrato hasta junio de 2028 el pasado abril y el técnico conserva el crédito acumulado por el crecimiento del equipo y su regreso a Europa. Pero una cosa es que su continuidad no esté cuestionada desde el club y otra que los resultados puedan seguir siendo ignorados. Siete partidos sin ganar, tres goles y un estreno europeo perdido ante el Omonia constituyen ya bastante más que un simple tropiezo de agosto. El Racing visita Balaídos este sábado y el Celta necesita empezar a ganar antes de que un mal inicio termine convirtiéndose en un problema mucho mayor. @mundiario