El Celta tiene fútbol para competir, pero le falta oficio para ganar

El fútbol no siempre premia al que mejor juega, pero tampoco perdona a quien comete errores. El Celta volvió a comprobarlo ante la Juventus (1-2), en una noche que pasó de la ilusión a la decepción en cuestión de minutos.

Había motivos para creer. Los vigueses plantaron cara a uno de los grandes del fútbol europeo y demostraron que su propuesta puede competir contra rivales de mucha mayor entidad económica y deportiva.

La cantera volvió a reivindicarse en el escenario más exigente. Hugo Álvarez firmó un gol extraordinario tras una gran combinación colectiva y Yoel Lago ofreció personalidad y seguridad ante delanteros de primer nivel.

Sin embargo, el fútbol también exige madurez. Marcos Alonso cometió un error impropio de su experiencia, regalando a Woltemade un empate que cambió por completo el encuentro. Una equivocación individual que terminó teniendo consecuencias colectivas.

Tampoco ayudó la reacción del Celta tras el descanso. La Juventus elevó su presión, ganó terreno y obligó a los hombres de Giráldez a defender demasiado cerca de Radu. El equipo perdió durante varios minutos la personalidad que había mostrado en la primera mitad.

La entrada de Iago Aspas devolvió algo de claridad al ataque celeste. El capitán demostró que todavía es capaz de mejorar el juego de sus compañeros, aunque tampoco pudo evitar que Kolo Muani castigase la falta de contundencia defensiva en el descuento.

Y aquí aparece una cuestión que empieza a preocupar. El Celta compite, propone y ofrece argumentos futbolísticos, pero le cuesta transformar todo eso en victorias. En Europa ya acumula dos derrotas y en La Liga únicamente ha ganado uno de sus ocho encuentros.

Resultaría injusto reducir el partido a dos acciones defensivas. El Celta tuvo momentos de buen fútbol y respondió ante una Juventus con mayores recursos, pero las buenas sensaciones no pueden convertirse en una excusa permanente para justificar los resultados.

La Europa League no espera a nadie. El equipo de Claudio Giráldez visitará al Celtic con cero puntos y la necesidad de reaccionar. Porque competir contra los grandes tiene mérito, pero el siguiente paso es aprender a ganarles. Y, sobre todo, dejar de regalarles oportunidades. @mundiario