La «coalición semáforo» de Olaf Scholz firmó en su pacto de gobierno, hace ya dos años y medio, un ambicioso plan de transición energética que, entre otras cosas, convertiría a Alemania en el primer productor europeo de hidrógeno limpio. Para llevar a cabo esta reconversión a gran escala del sistema energético alemán, era preciso un nivel de inversión pública fastuoso para el que el freno a la deuda, que está consagrado en la Ley Fundamental alemana, suponía un serio obstáculo. El ministro alemán de Finanzas, el liberal Christian Lindner , un férreo defensor de la disciplina fiscal, hizo gala de cierta creatividad contable al destinar a los proyectos energéticos fondos extraordinarios presupuestados para luchar contra las consecuencias de la pandemia… Ver Más
