El Deportivo ya sabe que su regreso a Primera no permite medias tintas. El salto de categoría obliga a revisar cada línea, cada puesto y cada detalle de la plantilla. Y la portería aparece como una de las posiciones marcadas en rojo por la dirección deportiva blanquiazul.
No se trata únicamente de completar el grupo con otro guardameta. La idea del club parece ir bastante más allá: buscar un portero de garantías, con nivel para asumir la titularidad y con capacidad para sostener al equipo en una categoría mucho más exigente. En Primera, la portería no es un lugar para experimentos. Es una posición que puede dar puntos o quitarlos.
En ese escenario aparecen nombres como Diego Conde y Julen Agirrezabala, dos perfiles distintos, pero con una misma lectura de fondo: el Deportivo quiere subir el listón bajo palos. No busca un fichaje testimonial ni una incorporación de relleno. Busca un portero que aumente el nivel competitivo de una posición que puede ser decisiva para asentarse en la élite.
Diego Conde representa una vía más concreta. El guardameta del Villarreal tiene 27 años, conoce el fútbol español y ya vivió un ascenso a Primera con el Leganés, donde firmó una temporada de enorme fiabilidad. Su situación en el conjunto castellonense, con poco espacio para tener protagonismo, lo convierte en una opción interesante para un Dépor que necesita jugadores preparados para competir desde el primer día.
Además, su perfil encaja con lo que suele buscar un equipo que quiere crecer desde la seguridad. Conde no es solo un portero para parar. También es un guardameta con buen juego de pies, capaz de participar en la salida de balón y de ofrecer soluciones cuando el equipo quiera construir desde atrás. En una Primera cada vez más agresiva en la presión, ese detalle ya no es secundario.
La opción de Julen Agirrezabala apunta a una apuesta de mayor proyección. El portero del Athletic, que pasó por el Valencia, tiene menos edad y un techo importante, pero también supone una operación más complicada por coste, competencia y condiciones. Su nombre, aun así, ayuda a entender el tipo de mercado que está mirando el Deportivo: porteros jóvenes o en plenitud, con recorrido, nivel y hambre de minutos.
La clave está en no leer este movimiento como un juicio al pasado. Lo que funcionó para ascender no siempre alcanza para sobrevivir en Primera. El Deportivo no está obligado a romper con lo anterior, pero sí a mejorar lo que pueda mejorar. Y la portería, por impacto directo en el resultado, es una de las primeras zonas donde un recién ascendido debe protegerse.
El Dépor vuelve a Primera con ilusión, pero también con una obligación evidente: no puede construir una plantilla solo desde el recuerdo del ascenso. Necesita subir el nivel. Necesita competencia real. Necesita futbolistas capaces de responder en escenarios más duros. Y si el club busca un portero de garantías, el mensaje es claro: en la máxima categoría, cada parada puede valer una permanencia. @mundiario

