El Dépor mide su fondo de armario ante un Oporto en cuadro

Riazor tiene partido grande. El Deportivo recibe este viernes al Oporto en un amistoso que de amistoso tiene sobre todo la etiqueta. El parón de selecciones ha vaciado los vestuarios de ambos equipos, pero enfrente habrá dos conjuntos de Primera, un rival de Champions y suficientes futbolistas necesitados de minutos como para convertir la cita en una prueba bastante más seria que un simple entrenamiento. El encuentro comenzará a las 19:00 horas.

Para Antonio Hidalgo, el resultado será probablemente lo menos importante. El Dépor llega con nocho ausencias de la primera plantilla. José María Giménez, Nsongo Bil, Lucas Noubi y Bright Ede están concentrados con sus selecciones, mientras Marc Casadó, Pierre-Emerick Aubameyang, Zakaria Eddahchouri y Lorenzo Amatucci completan una lista de bajas que condiciona especialmente el centro del campo y el ataque.

La situación abre otra puerta: la de comprobar cuánto fondo de armario tiene realmente este Deportivo. Angeliño, Yeremay, Adama o Alti están entre los nombres sobre los que habrá más atención. Algunos necesitan ritmo, otros recuperar su mejor versión y todos tienen delante un partido exigente para reclamar espacio cuando vuelva La Liga. Alti, que arrastró molestias al inicio de la semana, llegó además al encuentro dentro de un proceso de recuperación que obliga a medir sus cargas.

Especialmente interesante será comprobar la respuesta ofensiva sin Aubameyang. Su ausencia obliga al Dépor a buscar nuevas vías para amenazar y aumenta la responsabilidad de futbolistas como Yeremay, Mella o Adama. El empate ante el Betis dejó una segunda parte con 21 remates deportivistas, pero también evidenció que el equipo necesita transformar ese volumen ofensivo en mayor amenaza real. Riazor ofrece otra oportunidad para avanzar en ese proceso.

Las bajas también permitirán que Abegondo vuelva a asomarse al primer equipo. Kevin Sánchez, Noé, Quique Teijo, Álvaro Fraga, Yayo, Ferrán Seco e Íker Gil trabajaron durante la semana con Hidalgo. Kevin llega especialmente reforzado después de marcar dos goles en el 2-2 contra el Penafiel, el primer amistoso disputado por el Dépor durante este parón.

El Oporto tampoco aterriza en A Coruña precisamente con todo su arsenal. Francesco Farioli afronta el partido sin diez jugadores convocados por sus selecciones y con otros ocho nombres en el parte médico. Entre estos últimos aparece Gabri Veiga, por lo que el regreso del centrocampista gallego a Riazor tendrá que esperar. Diogo Costa, Bednarek, Kiwior, Froholdt o Pablo Rosario figuran también entre las numerosas ausencias de los portugueses.

Sí estará Samu Omorodion, uno de los grandes atractivos del encuentro. El delantero acaba de regresar después de una larga lesión de rodilla que lo mantuvo ocho meses fuera y ya disputó cinco minutos en la victoria por 3-1 frente al Benfica. Riazor será otro paso para que el internacional español recupere ritmo competitivo después de reincorporarse recientemente al grupo.

También podría aparecer Chris Smalling. El veterano central inglés acaba de firmar por el Oporto, realizó este jueves su primer entrenamiento junto a sus nuevos compañeros y entra ya en las opciones de Farioli. Su estreno todavía no está confirmado, pero la naturaleza del partido y las numerosas ausencias portuguesas convierten Riazor en un escenario posible para sus primeros minutos como futbolista del conjunto luso.

Y detrás de todo permanece inevitablemente 2004. El Oporto no juega en Riazor desde aquel 4 de mayo en el que un penalti de Derlei dejó al Superdépor a un solo paso de la final de la Champions. Veintidós años después no hay una final europea en juego ni Mourinho estará en el banquillo visitante, pero el nombre del rival sigue teniendo un significado especial en A Coruña.

El contexto actual es muy diferente, aunque el examen merece la pena. El Oporto llega como líder de la liga portuguesa después de sumar 21 puntos de 21 posibles y solo ha perdido un partido esta temporada, el 0-2 ante el Manchester City en Champions. Para un Dépor obligado a reconstruirse temporalmente por las bajas, medirse a un adversario de ese nivel permite algo más útil que alimentar la nostalgia: saber hasta dónde alcanza su segunda unidad cuando faltan varias de sus piezas principales. @mundiario