El ciclismo internacional ha vivido uno de los desenlaces más inesperados y deslumbrantes de su historia moderna en el circuito de Montreal. En una jornada donde ningún pronóstico contemplaba su candidatura, el estadounidense Brandon McNulty rubricó la mayor hazaña de su trayectoria deportiva al proclamarse nuevo campeón del mundo en ruta. A sus 28 años, el fiel gregario de Tadej Pogacar en las filas del UAE Team Emirates supo pescar a río revuelto para heredar el maillot arcoíris que su líder esloveno no pudo defender tras su caída en la Vuelta a España.
La carrera estalló a nada menos que 93 kilómetros de la línea de meta, cuando Mathieu van der Poel dinamitó el pelotón con un demarraje brutal. El neerlandés contó inicialmente con el empuje de Wout van Aert para endurecer el ritmo en favor de Remco Evenepoel, quien partía como el máximo favorito de la prueba pero acabó desfondándose hasta cruzar en una discreta duodécima posición. La batalla prematura desarticuló las estructuras de las grandes selecciones y convirtió el trazado canadiense en un auténtico campo de batalla.
En medio de ese sálvese quien pueda, nombres de primera línea como Primoz Roglic o el mexicano Isaac del Toro intentaron marcar territorio en cabeza. Sin embargo, Del Toro se vio obligado a frenar sus impulsos tácticos para no neutralizar la fuga de su compañero de equipo en la estructura emiratí. La escuadra francesa tampoco encontró orden con un jovencísimo Paul Seixas que pagó la inexperiencia y acabó entre lágrimas preso de severos calambres en las vueltas definitivas.
La jugada maestra de McNulty llegó a 30 kilómetros de meta, coincidiendo con la captura del fatigado grupo de Van der Poel. El corredor norteamericano, dotado de un rodar portentoso que ya le valió ser líder de la Vuelta en 2024, lanzó una estocada letal en solitario. Pese al tardío intento de caza encabezado por el británico Tom Pidcock, la falta de entendimiento en el grupo perseguidor permitió al estadounidense abrir una brecha insalvable.
La resolución en meta consagró la resistencia agónica del ciclista de Phoenix, quien cruzó la pancarta final celebrando un oro histórico para el deporte de su país. Por detrás, el velocista australiano Michael Matthews se adjudicó la medalla de plata al imponer su punta de velocidad en el reducido esprint del grupo, mientras que Mathieu van der Poel encontró recompensa a su valentía conquistando una meritoria medalla de bronce.
La consagración del gregario y el vacío del ciclismo español
El triunfo de McNulty cobra un significado especial al producirse en el mismo asfalto donde, un año atrás, Tadej Pogacar le cedió caballerosamente la victoria en el Gran Premio de Montreal como premio a su devoción profesional.
El gregario de lujo del astro esloveno, pieza indispensable en sus coronaciones del Tour de Francia en 2021 y 2026, pasa de actor secundario a portador de la prenda más codiciada del pelotón internacional.
La victoria en territorio norteamericano refrenda el poderío global del UAE Team Emirates, capaz de copar los títulos de mayor jerarquía incluso con su máxima estrella fuera de combate. La inversión económica y la profundidad de plantilla del conjunto asiático vuelven a quedar patentes al transformar a un corredor habituado a labores de contención montañosa y contrarreloj en el dueño absoluto del arcoíris mundial.
En el reverso de la moneda, la selección española completó una actuación gris y carente de protagonismo en las cotas decisivas de la carrera. Juan Ayuso fue el único representante nacional capaz de asomar en el grupo noble, concluyendo en una discreta decimotercera plaza, mientras que Igor Arrieta finalizó en el puesto 43 y Marcel Camprubí en el 46 en una cita para olvidar del combinado dirigido por el cuerpo técnico federativo.
El ciclista del bigote y las caídas aparatosas se despide de Canadá instalado en la cima de su carrera profesional tras completar una lección magistral de oportunismo y fuerza física. Brandon McNulty paseará el maillot arcoíris por las mejores carreras del mundo durante los próximos doce meses, demostrando que en el ciclismo de leyenda los escuderos también tienen derecho a reclamar su propio trono. @mundiario
