El FBI frena un ataque con drones en la Casa Blanca durante la gala del cumpleaños de Trump

La noticia de que el FBI frustró un supuesto atentado contra el acto organizado por Donald Trump para celebrar su cumpleaños número 80 no solo ha generado preocupación por la magnitud de la amenaza, sino que también ha servido para recordar hasta qué punto el propio presidente sigue siendo blanco de atentados de manera permanente.

Según informaron las autoridades federales, la operación permitió detener a al menos cinco personas de las 23 acusadas de participar en una presunta conspiración que incluía el uso de drones cargados con explosivos y la actuación de francotiradores durante la pelea de artes marciales mixtas (MMA) de la UFC (Ultimate Fighting Championship), en la que participó el campeón hispanogeorgiano Ilia Topuria, que la Administración organizó en los jardines de la Casa Blanca para arropar al republicano en su cumpleaños número 80, en el aniversario 250 de la independencia de EE UU.

El objetivo, de acuerdo con la investigación preliminar, habría sido provocar una evacuación masiva y atacar posteriormente a asistentes considerados de “alto valor”, entre ellos figuras políticas y económicas.

Aunque la investigación continúa abierta y todavía existen numerosos interrogantes sobre el alcance real de la trama, la gravedad de los hechos descritos por el FBI resulta difícil de ignorar. No se trata únicamente de un posible atentado contra un presidente de Estados Unidos, sino de una operación que, según los investigadores que tuvieron acceso a los mensajes que se intercambiaban los sospechosos, buscaba desencadenar un escenario de “revolución” en EE UU.

El episodio llega además en un contexto especialmente sensible. Trump ha sido objeto de varios intentos de atentado durante los últimos años, siendo el último el 25 de abril en el Hotel Hilton de Washington en mitad de la Cena de Corresponsales que cubren la política federal. El clima político estadounidense se ha caracterizado por una creciente radicalización de sectores ideológicos enfrentados.

Ahora, las autoridades investigan un grupo al que identifican como “Vanguard of the Old” que habría anidado en TikTok y que migró después a la plataforma de comunicación cifrada Signal, en la que preguntamente conspiraron para cometer el atentado por considerar que EE UU va por “mal camino”. De acuerdo con documentos judiciales a los que tuvieron acceso medios como CBS, los participantes del grupo utilizaron aplicaciones cifradas para compartir mapas, coordinar movimientos y diseñar posibles rutas de escape. También habrían debatido la logística necesaria para ejecutar el ataque y maximizar su impacto.

Tycen Proper, el primer identificado

La investigación apunta además a la existencia de una estructura dispersa geográficamente, con implicados procedentes de distintos estados. El único de los detenidos identificados hasta ahora ha sido Tycen Proper, un joven de 19 años capturado en Ohio, y será imputado por un toral de cuatro delitos, incluidos intento de asesinato de un agente federal y conspiración para cometer un delito contra Estados Unidos.

En los interrogatorios practicados la semana pasada para frustrar la operación, el acusado admitió haber participado en la conspiración. Durante los registros practicados en su vivienda los agentes hallaron municiones de armas de fuego en grandes cantidades y varias mudas de ropa táctica. La familia del joven manifestó a los investigadores que se sentía preocupada después de que hubiera replicado discursos antisemitas y apologistas de la Alemania Nazi, según medios estadounidenses.

Entre tanto, el caso vuelve a situar bajo los focos el papel de las fuerzas federales. Tanto el FBI como el Servicio Secreto han defendido que la amenaza nunca llegó a poner en riesgo real el evento gracias a la rápida actuación de los investigadores. Sin embargo, la propia existencia del plan demuestra el elevado nivel de vigilancia que exige actualmente la protección de figuras públicas y actos políticos en Estados Unidos.

Aunque Trump aseguró desde la cumbre del G-7 en Francia que no había sido informado previamente sobre la amenaza, el caso alimenta el discurso de quienes consideran que la violencia política se ha convertido en uno de los principales riesgos para la estabilidad institucional del país. @mundiario