«Es insoportable». Una conversación improvisada por las calles de Pittsburgh deriva en el castigo de ser votante en Pensilvania. Lo cuenta Eric, vestido con el negro y amarillo de los Steelers, el equipo de fútbol local, en la previa de un partido, entre miles de seguidores que se ajuman con cerveza barata y tragos de tequila en vaso de plástico. Habla Eric del asedio de las campañas a los votantes de este estado, quizá el más decisivo de la elección. Es probable que Donald Trump o Kamala Harris no lleguen a la Casa Blanca si no ganan aquí. Estamos en la recta final y Pensilvania es un sumidero de dólares venidos desde las cuatro esquinas del país para impulsar a… Ver Más

