El Real Madrid ha inaugurado su andadura en la nueva edición de la Champions League con una sufrida pero valiosa victoria frente al Inter de Milán sobre el césped del Estadio Santiago Bernabéu. Los hombres dirigidos por José Mourinho supieron aprovechar los regalos defensivos del conjunto italiano en el primer acto para encarrilar un encuentro que se complicó notablemente en los compases finales.
El choque comenzó con un dominio visitante que generó serios apuros en la retaguardia madridista, con ocasiones claras para Marcus Thuram y Lautaro Martínez que rozaron el primer tanto. Sin embargo, en el fútbol los errores se pagan caros, y un grave fallo en la salida de balón entre Curtis Jones y Bisseck fue perfectamente castigado por Kylian Mbappé con un disparo raso impecable.
Lejos de reaccionar con claridad, el cuadro interista volvió a tropezar con la misma piedra diez minutos más tarde. Una cantada monumental del guardameta Josep Martínez al intentar pisar el esférico fue aprovechada con voracidad por Fede Valverde, quien robó la cartera para depositar la pelota en el fondo de las mallas y establecer el dos a cero provisional antes del descanso.
Durante el segundo tiempo, el guion del partido estuvo marcado por el asedio interista y las continuas contras perdonadas por el bando local. Brahim Díaz y el propio Mbappé dispusieron de claras oportunidades para sentenciar el choque, pero la falta de acierto y las intervenciones milagrosas de Josep Martínez mantuvieron a los italianos con vida en la eliminatoria europea.
La emoción se disparó en el tramo decisivo cuando Carlos Augusto recortó distancias tras una gran jugada personal de Lautaro Martínez por la línea de fondo. El tanto metió de lleno al bloque nerazzurro en el partido, obligando a los blancos a replegarse de forma masiva en su propio tercio defensivo mientras el Bernabéu sufría con cada aproximación rival.
Resistencia blanca y sufrimiento hasta el pitido final
Los últimos minutos se convirtieron en un ejercicio de supervivencia para el Real Madrid, que vio cómo su rival volcaba todo el juego ofensivo sobre el área defendida por un inconmensurable Thibaut Courtois. El portero belga se erigió en el salvador de su equipo al repeler un peligroso zurdazo de Mkhitaryan que amenazaba con silenciar las gradas de Chamartín.
La entrada de hombres de refresco como Diomande, Tchouameni y el canterano Carlos Espí sirvió para oxigenar al equipo de José Mourinho, aunque el control del juego se había teñido por completo de color visitante. El 41,6% de posesión acumulada por el Inter en el tramo final reflejó la asfixia táctica a la que se vio sometido el conjunto local.
Con este triunfo por la mínima, el Real Madrid saca adelante un test exigente en su estreno continental, disipando parcialmente las dudas generadas tras el tropiezo liguero en La Cartuja. La mítica mística de la Champions volvió a sonreír a los blancos en una noche donde la pegada ofensiva compensó los apuros defensivos.
El casillero de puntos se estrena de la mejor forma posible para un transatlántico que aspira a recuperar su hegemonía en el viejo continente. La competición no da tregua y los pupilos de Mourinho ya analizan los aspectos a mejorar para evitar sustos innecesarios en las próximas jornadas de la fase de liga europea. @mundiario
