El Real Madrid derrotó al Villarreal por 1-0 en el Santiago Bernabéu en un partido que terminó convertido en una sucesión de tensión, decisiones arbitrales y protestas. El gol de Yan Diomande permitió al conjunto blanco tomar ventaja en una noche en la que encontró dificultades para imponer su fútbol ante un rival organizado, capaz de discutirle la posesión y de amenazar la portería de Thibaut Courtois. Sin embargo, el desenlace desplazó el protagonismo del resultado hacia Vinicius Júnior, expulsado después de que el árbitro revisara en el VAR una acción con Saliba.
El encuentro comenzó con un Madrid decidido a presionar arriba y a buscar rápidamente a Kylian Mbappé. Arda Güler encontró espacios para conectar con sus compañeros y Trent Alexander-Arnold intentó hacer daño con sus centros desde la derecha. El francés dispuso de una ocasión clarísima en los primeros minutos, cuando recibió un pase de Álvaro Carreras y estrelló su remate en el poste. El aviso parecía anticipar una noche de dominio local, pero el Villarreal demostró pronto que no había viajado al Bernabéu para limitarse a defender.
El conjunto dirigido por Íñigo Pérez respondió con personalidad, circulación de balón y salidas rápidas que incomodaron a la defensa madridista. Alberto Moleiro y sus compañeros encontraron espacios para progresar, mientras que la presencia de Foyth en el centro del campo ayudó a dar continuidad a la salida de balón. Courtois tuvo que intervenir para controlar algunos intentos visitantes y Antonio Rüdiger volvió a resultar importante en los duelos defensivos. El Villarreal no siempre consiguió traducir su buen juego en ocasiones claras, pero sí logró instalar una sensación de incomodidad en el estadio.
A medida que avanzaba la primera parte, el Bernabéu comenzó a impacientarse. El Madrid acumulaba aproximaciones, aunque le faltaba precisión en los últimos metros y Mbappé no conseguía transformar sus oportunidades en goles. El Villarreal, por su parte, encontraba la manera de enfriar el ritmo y conservar la pelota, una estrategia que obligaba a los locales a insistir sin demasiada continuidad. Arda Güler protagonizó algunos de los mejores detalles ofensivos, pero el descanso llegó con el marcador sin goles y con una grada que esperaba una reacción más contundente de su equipo.
El partido necesitaba una acción capaz de romper el equilibrio y esa llegó después del descanso. Mourinho movió el banquillo y dio entrada a Vinicius por Trent, con Valverde retrasado al lateral derecho y Diomande desplazado de banda. El cambio buscaba añadir desequilibrio y velocidad en el ataque, aunque el Villarreal siguió encontrando momentos para acercarse al área de Courtois. Durante varios minutos, el Madrid alternó intentos individuales con ataques poco fluidos, mientras los visitantes amenazaban con aprovechar cualquier pérdida. La sensación era que el primer gol podía cambiar por completo el desarrollo del encuentro.
Diomande abre el partido y Vinicius protagoniza el desenlace
La diferencia llegó en el minuto 63, cuando Federico Valverde encontró el espacio para avanzar en diagonal y servir un pase decisivo a Yan Diomande. El atacante controló, se giró y definió con calidad hacia el palo largo, lejos del alcance de Gulácsi. Después de una primera revisión por posible fuera de juego, el tanto subió al marcador y el Bernabéu encontró por fin el motivo para celebrar. El gol premió la insistencia madridista, aunque no resolvió los problemas de un equipo que había permitido al Villarreal competir durante buena parte del encuentro.
Con ventaja en el marcador, el Madrid encontró espacios para atacar, pero también dejó escapar oportunidades que pudieron darle tranquilidad. Mbappé se quedó solo ante Gulácsi y optó por intentar superar al guardameta en lugar de rematar de primeras; el portero respondió y, en la continuación de la jugada, Jude Bellingham tampoco consiguió marcar. El Villarreal mantuvo la esperanza y obligó a Courtois a intervenir ante los disparos de Gueye y otros intentos desde fuera del área. La falta de contundencia local mantuvo abierto un partido que parecía encaminado a un final mucho más sereno.
El minuto 70 ofreció una nueva escena decisiva. Bellingham protagonizó una gran carrera, entregó el balón a Vinicius y el brasileño definió con la derecha para celebrar lo que parecía el segundo gol madridista. Mourinho corrió a festejarlo con su jugador, pero la intervención del VAR cambió el escenario. El árbitro Díaz de Mera Escuderos acudió al monitor y revisó un agarrón de pelo de Vinicius a Saliba durante la jugada. La decisión fue anular el tanto y expulsar al brasileño por conducta violenta, una resolución que desató las protestas y transformó la celebración en un episodio de enorme tensión.
La expulsión dejó al Madrid obligado a proteger su ventaja en los minutos finales. Las protestas continuaron y el árbitro mostró tarjetas amarillas a Mourinho, Rüdiger, Tchouaméni y Mbappé en distintos momentos del tramo decisivo, mientras el Villarreal aumentaba la presión en busca del empate. Courtois volvió a aparecer con una parada importante ante Carlos Romero y después controló un remate de Mikautadze. El equipo blanco despejó balones como pudo, con Rüdiger y sus compañeros defendiendo cerca del área, consciente de que cualquier error podía echar por tierra el trabajo realizado desde el gol de Diomande.
El árbitro añadió siete minutos y el Bernabéu vivió el desenlace con nerviosismo. El Madrid trató de administrar cada posesión y ganar segundos, mientras el Villarreal insistía en encontrar una última oportunidad. La expulsión de Vinicius añadió incertidumbre al resultado y abrió interrogantes sobre las consecuencias disciplinarias que pudiera tener la acción, aunque cualquier sanción posterior dependerá de los órganos competentes. Según Marca, el encuentro terminó con el equipo blanco defendiendo su mínima ventaja en medio de un cierre marcado por las protestas, las interrupciones y la presión visitante.
La victoria deja al Real Madrid con tres puntos, pero también con asuntos que deberá revisar más allá del marcador: la dificultad para controlar el ritmo del encuentro, las ocasiones desperdiciadas y el coste deportivo de un desenlace tan agitado. El Villarreal se marcha sin premio pese a haber mostrado personalidad y capacidad para competir en uno de los escenarios más exigentes del campeonato. Diomande fue el hombre que decidió el resultado; Vinicius, el protagonista de una escena que amenaza con prolongarse fuera del campo. En el Bernabéu, el Madrid ganó el partido, pero la polémica impidió que la noche terminara con una celebración tranquila. @mundiario
