El Mundial de las diásporas: así ha cambiado el fútbol de selecciones

Cuando se piensa en el fútbol de selecciones, la imagen tradicional parece sencilla: un jugador nace en un país y termina defendiendo esa misma camiseta durante toda su carrera. Sin embargo, el Mundial 2026 demuestra que esa idea pertenece cada vez más al pasado. Las fronteras siguen marcando los grupos y los cruces del torneo, pero explican cada vez menos las historias personales de quienes saltan al terreno de juego.

Los números ayudan a entender la magnitud del fenómeno. El torneo reúne a 289 futbolistas nacidos fuera del país que representan, una cifra que equivale prácticamente a uno de cada cuatro jugadores presentes en el Mundial. No se trata de casos aislados, sino de una tendencia consolidada que ha transformado el fútbol internacional durante las últimas décadas.

La globalización, los movimientos migratorios y las dobles nacionalidades han cambiado el mapa de las selecciones. Hoy es habitual encontrar jugadores nacidos en Europa defendiendo equipos africanos, futbolistas formados en un continente que compiten por otro o plantillas enteras construidas a partir de comunidades repartidas por distintos países del mundo. Algunas selecciones cuentan incluso con una mayoría de futbolistas cuyas raíces familiares proceden de otro continente, una consecuencia directa de décadas de migraciones que han terminado transformando también el fútbol internacional.

Algunos ejemplos son especialmente llamativos. Curazao disputa el Mundial con 25 futbolistas nacidos en Países Bajos de un total de 26 convocados. La República Democrática del Congo cuenta con 20 jugadores nacidos fuera de sus fronteras, mientras que Marruecos presenta 19. Son casos extremos, pero reflejan una realidad cada vez más común en el fútbol de selecciones.

El fenómeno, sin embargo, no afecta por igual a todos los participantes. Todavía existen selecciones que mantienen convocatorias formadas íntegramente por futbolistas nacidos dentro de sus fronteras. Son una minoría dentro del torneo, pero representan la imagen más clásica del fútbol internacional en una competición cada vez más marcada por las diásporas y las identidades compartidas.

España encaja precisamente en ese grupo. Ninguno de los futbolistas convocados por Luis de la Fuente para este Mundial nació fuera del territorio español. Sin embargo, la selección española también permite observar la otra cara del fenómeno. Varios jugadores nacidos en España participan en el torneo defendiendo otras camisetas, una situación que se ha vuelto cada vez más frecuente en el fútbol moderno.

Achraf Hakimi y Brahim Díaz representan a Marruecos, Iñaki Williams juega con Ghana, Nico Paz lo hace con Argentina y Rodrigo Zalazar forma parte de Uruguay. Todos ellos nacieron en España, pero eligieron competir internacionalmente con otros países por motivos familiares, culturales o deportivos. Una decisión cada vez más habitual en una época marcada por las dobles nacionalidades.

El Mundial 2026 confirma así una transformación profunda del fútbol de selecciones. La nacionalidad deportiva ya no depende únicamente del lugar de nacimiento y las plantillas reflejan una realidad mucho más compleja que la de generaciones anteriores. En un torneo donde casi uno de cada cuatro futbolistas nació en otro país, las diásporas han dejado de ser una excepción para convertirse en una parte esencial del fútbol internacional. @mundiario