El Mundial puede perder hoy a dos selecciones que nadie esperaba

El Mundial 2026 puede vivir hoy su mayor terremoto desde que comenzó el torneo. No porque una favorita se juegue el liderato, ni porque una selección grande tenga una noche complicada, sino porque dos equipos que casi todos veían en dieciseisavos pueden quedarse fuera el mismo día: Uruguay y Bélgica.

La situación de Uruguay es la más llamativa. La selección de Marcelo Bielsa llegó al grupo como una de las grandes candidatas a acompañar a España en la siguiente ronda, pero no ha ganado ninguno de sus dos primeros partidos. Empató ante Arabia Saudí y volvió a dejarse puntos contra Cabo Verde, dos resultados que la han colocado en una posición mucho más delicada de lo que nadie imaginaba antes del torneo.

Ahora la Celeste se juega la vida contra España. Si gana, se clasifica y no tendrá que mirar al otro partido. Pero cualquier otro resultado la deja expuesta a las cuentas, al resultado del Cabo Verde-Arabia Saudí y a la tabla de mejores terceras. Para una selección construida para competir con cualquiera, llegar así a la última jornada ya es una señal de alarma.

El problema es que Uruguay no solo llega exigida por la clasificación. También lo hace en medio de una fuerte tensión interna. En las últimas horas han salido a la luz las quejas de varios pesos pesados del vestuario, entre ellos Federico Valverde, Sergio Rochet, Rodrigo Bentancur y Manuel Ugarte, hacia Marcelo Bielsa por la dureza de los entrenamientos y por el planteamiento previsto para enfrentarse a España.

El choque, además, no sería menor desde el punto de vista futbolístico. Los jugadores habrían reclamado un plan más conservador, con un bloque más bajo y salidas rápidas al contragolpe, mientras que Bielsa se mantiene fiel a su idea de presionar, asumir riesgos y mirar de frente a cualquier rival. El debate aparece justo antes del partido que puede marcar el futuro de Uruguay en el Mundial.

Bélgica vive una situación parecida en cuanto a urgencia, aunque con un contexto diferente. El equipo belga tampoco ha respondido como se esperaba y afronta el duelo ante Nueva Zelanda con la obligación de demostrar que sigue teniendo peso competitivo.

No se trata solo de pasar o no pasar: se trata de evitar otro golpe durísimo para una generación que lleva años conviviendo con la sensación de haber prometido más de lo que terminó entregando.

La diferencia es que el escenario de Bélgica puede resultar todavía más difícil de explicar si acaba en desastre. Uruguay se juega la continuidad ante España, una de las favoritas al título y una potencia del fútbol mundial. Bélgica, en cambio, puede complicarse o incluso despedirse del torneo después de haber compartido grupo con Egipto, Irán y Nueva Zelanda, selecciones inferiores sobre el papel.

El Mundial de 48 selecciones ha suavizado muchas caídas, porque permite pasar a los dos primeros y también a los mejores terceros. Pero ni siquiera ese colchón garantiza nada cuando una selección llega a la última jornada sin haber hecho los deberes. Uruguay y Bélgica lo saben mejor que nadie: el formato ayuda, pero no rescata a quien se queda demasiado cerca del borde.

Hace unos días, casi nadie habría colocado a Uruguay y Bélgica entre las selecciones en peligro. Hoy, las dos afrontan una jornada que puede cambiar por completo la lectura de su Mundial. Si ambas sobreviven, respirarán. Si una cae, será noticia. Si caen las dos, el torneo habrá vivido su primer gran terremoto. @mundiario