La preocupación vuelve a instalarse en la familia real noruega. El rey Harald, uno de los monarcas europeos con una trayectoria más larga y también el de mayor edad en el continente, atraviesa un nuevo episodio delicado de salud que le mantiene hospitalizado y apartado de su agenda oficial.
El Palacio Real comunicó que el estado del soberano empeoró durante el fin de semana. Harald se encuentra ingresado en el Hospital Universitario de Oslo, donde está siendo tratado por una infección bacteriana localizada en la sangre. Los médicos han optado por administrarle antibióticos y, por el momento, el monarca ha respondido al tratamiento.
El mensaje oficial trata de contener la alarma: su estado se considera estable, pero no se han producido mejoras significativas. La diferencia entre ambas informaciones es importante y explica la cautela con la que la Casa Real está comunicando la evolución del rey.
Harald no ingresó inicialmente por esta infección. El monarca fue hospitalizado después de presentar complicaciones relacionadas con una anemia hemolítica, un trastorno que provoca una destrucción acelerada de los glóbulos rojos.
El tratamiento con cortisona utilizado para combatir esta afección provocó además una retención de líquidos que hizo necesario su ingreso hospitalario. Posteriormente apareció la infección bacteriana en la sangre, añadiendo una nueva complicación a un organismo que lleva años enfrentándose a diferentes problemas médicos.
El rey permanece, por tanto, de baja médica y sin fecha anunciada para regresar a sus obligaciones. La Casa Real ha cancelado además sus compromisos oficiales previstos para septiembre.
Haakon vuelve a ponerse al frente
La situación vuelve a colocar al príncipe heredero Haakon en una posición especialmente relevante. El hijo único varón de Harald está ejerciendo como regente mientras su padre permanece hospitalizado, asumiendo las funciones que el rey no puede desempeñar durante su recuperación.
No es una situación nueva para el heredero. Los problemas de salud de Harald han obligado a Haakon en diferentes ocasiones a asumir temporalmente las responsabilidades de la Corona.
Y precisamente esa frecuencia empieza a resultar significativa. La sucesión no está en cuestión —Haakon continúa siendo el heredero—, pero los repetidos episodios médicos del monarca muestran hasta qué punto el futuro de la institución depende cada vez más de la actividad del príncipe heredero.
Un momento especialmente complicado para los Windsor noruegos
La preocupación por Harald llega, además, en un momento especialmente delicado para su familia.
El príncipe heredero Haakon no solo está asumiendo temporalmente las funciones de su padre, sino que su esposa, la princesa Mette-Marit, también atraviesa un complicado periodo de salud. La situación médica de la princesa ha añadido presión a una familia real que en los últimos meses ha tenido que enfrentarse a varios frentes.
Mette-Marit ha sido sometida este año a un trasplante de pulmón debido a su enfermedad pulmonar crónica, por lo que el estado del rey añade una nueva preocupación al entorno más cercano del heredero.
El Palacio mantiene la prudencia y no ha hablado de una situación irreversible. De hecho, insiste en que el rey ha respondido a los antibióticos y permanece estable.
Pero el nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión inevitable: cuánto tiempo podrá Harald continuar manteniendo el ritmo de una monarquía que, cada vez con más frecuencia, necesita que su heredero tome el timón.
Por ahora, la prioridad es su recuperación. La Casa Real noruega ha pedido tranquilidad mientras los médicos continúan tratando la infección. Sin embargo, después de varios ingresos y problemas de salud en los últimos años, cada nueva hospitalización del rey Harald deja de ser un episodio aislado y empieza a dibujar el escenario de una Corona cada vez más protagonizada por Haakon. @mundiario


