Con estos resultados de las encuestas a pie de urna, hechos públicos apenas han cerrado los colegios electorales y que será necesario ir confirmando con el recuento de los votos, serían posibles dos coaliciones de gobierno. Encabezada por Scholz, la primera opción sería una «coalición semáforo», formada por socialdemócratas, verdes y liberales. En caso de que no lograse sacar adelante esa negociación, y dado que Die Linke se tambalea en sus esperanzas de presencia parlamentaria con su ajustado 5%, quedaría la menos probable opción de que Laschet negociase un gobierno con verdes y liberales.
«Es un día de fiesta, una gran victoria. Hace solo unas semanas estábamos desahuciados y Olaf Schoz ha conseguido el apoyo de los votantes, estamos encantados y creo que con un tiempo más largo de campaña habríamos logrado todavía una mayor ventaja», ha dicho Lars Klingel, secretario general del SPD, que prefiere por ahora no hablar de coaliciones. «Espero que me comprendan, pero eso se hablará mañana por primera vez, en la reunión de la directiva, ahora lo que toca es celebrar», ha dicho sobre un resultado que supone un aumento de votos del 5,5% respecto a las anteriores elecciones.
En la Casa Konrad Adenauaer, donde Laschet espera hacer pública su primera valoración de estos resultados, no hay precisamente ambiente de fiesta. El partido pierde el primer lugar y se deja aproximadamente un 9% respecto a 2017. El coste de la jubilación de Merkel impone un cambio de gobierno en el que Los Verdes, cuyo resultado aumenta un 5,6%, jugarán un papel fundamental sea cual sea la coalición de gobierno.


