La NBA se cansó del All Star sin intensidad y estrenó un formato corto y feroz. En ese escenario, mandaron los de siempre: Estados Unidos. Anthony Edwards y Devin Booker lideraron al equipo Estrellas, que terminó coronándose en una final 100% americana, dejando fuera al Mundo de Doncic y Wembanyama.
La final fue un baño de realidad. Las Estrellas, con Barnes, Cunningham, Holmgren y Maxey, aplastaron 47‑21 al equipo Barras. Ni LeBron ni Kawhi pudieron frenar a los jóvenes, que jugaron como si fuera una eliminatoria real y no un festival de febrero.
El torneo, con aire de mini‑mundial, ofrecía el morbo perfecto: orgullo estadounidense contra talento internacional. El Mundo arrancó fuerte con Doncic, Jokic y Wembanyama, pero el formato castigó cada error. Una mala secuencia bastó para quedar fuera.
El golpe definitivo llegó ante Barras. Wembanyama brilló con 19 puntos, pero sin apoyo suficiente. Kawhi, en cambio, firmó una exhibición con 31 tantos y selló el pase a la final. El Mundo se quedó sin Giannis ni Shai, y esa ausencia pesó demasiado.
La conclusión es clara: el nuevo All Star tiene ritmo, tensión y castigo. Pero también confirma que el equipo internacional necesita más piezas para competir. Mientras tanto, Estados Unidos volvió a demostrar que, incluso en un formato exprés, sigue siendo dueño del espectáculo. @mundiario
