El terrible panorama de Argentina si Messi no activa el modo leyenda ante Suiza

Argentina se encuentra en los cuartos de final del Mundial 2026 gracias, en gran medida, al liderazgo y la vigencia de Lionel Messi. A sus 39 años, el capitán albiceleste se las ha ingeniado para sacar de la chistera dosis de un fútbol que parecía de otra época. Su genialidad ha sido el faro del equipo, especialmente en momentos donde otras figuras llamadas a dar un paso al frente, como Lautaro Martínez y Julián Alvarez, han pasado de puntillas por el torneo.

El caso más preocupante y doloroso para la afición es, sin duda, el de la Araña. El delantero del Atlético de Madrid llegó a la máxima cita mundialista condicionado por problemas físicos; sin embargo, su innegable talento parecía suficiente para superar este bache. A este factor físico se le suma el ruido mediático fuera de las canchas, marcado por su deseo público de abandonar la disciplina colchonera en medio de fuertes rumores sobre un posible acuerdo con el FC Barcelona.

El verdadero problema es que aquel revuelo contractual sucedió semanas atrás y, a día de hoy, el atacante sigue sin mostrarse cómodo ni lúcido en el terreno de juego. Su bache no se limita únicamente a una preocupante falta de gol; la alarma se enciende porque se le percibe totalmente desconectado de los circuitos de juego, fallando en la presión y en la asociación que tanto lo caracterizan.

Esta alarmante versión del delantero se ha convertido en un gran escollo táctico para Lionel Scaloni. El seleccionador argentino guardaba la firme esperanza de que el atacante asumiera mayores galones y protagonismo durante esta Copa del Mundo, un paso al frente que resultaba vital para refrescar la ofensiva y repartir las responsabilidades en el ataque.

Al no concretarse ese paso firme de la nueva generación, Argentina se ha visto abocada a refugiarse en su vieja fórmula. El torneo avanza y la Albiceleste sigue evidenciando una marcada Messidependencia de la que todavía somos testigos, obligando al astro de 39 años a cargar, una vez más, con todo el peso creativo y goleador de la campeona del mundo.

La deuda pendiente del Toro y el destino de Argentina

El rendimiento en este Mundial de la gran estrella del Inter de Milán, vigente campeón de la Serie A, tampoco es para tirar cohetes. A pesar de registrar un gol y una asistencia —un pase que vale oro puro, ya que sirvió para que Enzo Fernández firmara el agónico 2-3 sobre Egipto—, los números del delantero en cinco partidos siguen sabiendo a poco. Da la impresión de que el Toro arrastra una incómina alergia cuando se trata de las Copas del Mundo.

Esta sequía y falta de peso en el área evocan fantasmas del pasado que el atacante no ha logrado sacudirse. Cabe recordar que en Qatar 2022 perdió la titularidad indiscutible en detrimento de Julián Álvarez, precisamente debido a su falta de puntería en los momentos clave. A partir de ese torneo, la Araña le comió la tostada por completo, dejando en evidencia que el impacto demoledor que el bahiense exhibe en Italia no se traslada con la misma fuerza al ámbito de la selección.

Ante este panorama y de cara al trascendental choque contra Suiza, el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni se enfrenta a un desafío táctico mayúsculo. Salvo un giro muy radical e inesperado en los acontecimientos, la Albiceleste se verá obligada a seguir apostando por el mismo libreto que la ha traído hasta aquí, buscando alternativas para activar a sus delanteros de referencia antes de que sea demasiado tarde.

Esto significa que el combinado nacional continuará dependiendo de la genialidad de Lionel Messi para destrabar cada situación adversa que se presente en el terreno de juego. El peso de la ofensiva vuelve a recaer sobre los hombros del capitán, limitando las variantes de un equipo que, sobre el papel, cuenta con herramientas suficientes para ofrecer un juego más colectivo.

En este escenario, a los aficionados de la Albiceleste en todo el mundo solo les queda encomendarse a que el astro de 39 años prolongue su modo leyenda lo que haga falta durante lo que resta del torneo. El margen de error se ha reducido al mínimo y, si el capitán no frota la lámpara, la actual campeona del mundo podría terminar con sus huesos fuera ante Suiza. @mundiario