El tsunami azul arrasa EE UU: los demócratas asaltan el Senado y hacen pleno en las midterms

Los demócratas han culminado una noche electoral histórica al recuperar el control de las dos cámaras del Congreso de EE UU. La victoria en la Cámara de Representantes, anticipada por las proyecciones de los principales medios, ha llegado acompañada de un vuelco en el Senado que ha superado las expectativas de la oposición. Los demócratas han conquistado seis escaños republicanos, una ventaja suficiente para asegurarse la mayoría incluso si finalmente pierden alguna de las disputas que todavía siguen abiertas.

El resultado supone un severo revés para Donald Trump, que había convertido las elecciones de medio mandato en un plebiscito sobre su segundo mandato y había pedido a sus seguidores que votaran como si él mismo figurase en las papeletas. La respuesta de los electores ha sido especialmente contundente en territorios que el presidente había ganado con holgura en 2024. Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio y Kansas han protagonizado algunos de los vuelcos más significativos de la noche.

La dimensión del cambio se aprecia especialmente en el Senado. Los demócratas han conseguido imponerse en estados que durante décadas habían permanecido fuera de su alcance. En Kansas, Adam Hamilton ha logrado la primera victoria demócrata para un escaño senatorial desde la Gran Depresión en 1932, hace casi un siglo. En Texas, el seminarista James Talarico ha derrotado al republicano Ken Paxton, candidato respaldado personalmente por Trump a pesar de sus escándalos judiciales, mientras que en Carolina del Sur Annie Andrews ha vencido a Darline Graham, también elegida con el apoyo del presidente para suceder a su Lindsey Graham, puntal del apoyo de EE UU a Ucrania en su guerra contra Rusia.

A esas victorias se suman la de Roy Cooper en Carolina del Norte y la del exsenador Sherrod Brown en Ohio, donde ha recuperado el escaño que perdió hace dos años frente a los republicanos gracias al tirón de la candidata a la gobernación, Amy Acton, que venció al empresario Vivek Ramaswamy después de que fichara a la madre de su rival para un extravagante spot de campaña en el que pedía el voto en contra de su hija y la llamaba “mentirosa” por su crianza. Acton y su hermano entraron bajo tutela para menores debido a los abusos sexuales de su padrastro. La derrota de Ramaswamy, cercano al vicepresidente J.D. Vance, habría arrastrado al resto de candidaturas conservadoras en el estado, según medios como CNN y NBC.

Los demócratas también han retenido Georgia, con la victoria de Jon Ossoff, joven promesa y presidenciable del ala centrista para las elecciones de 2026. En conjunto, el partido ha logrado seis cambios de escaño en el Senado y ha ampliado su mayoría más allá de lo que permitían anticipar las previsiones iniciales, después de quedarse con las victorias del medallista paralímpico Josh Turek en Iowa y por Peggy Flanigan en Minnesota, que se convierte en la primera nativa americana electa a la Cámara Alta.

 

Trump pierde el Congreso que había respaldado su agenda

La nueva mayoría altera por completo el equilibrio de poder en Washington. Durante los dos primeros años del segundo mandato de Trump, los republicanos controlaban tanto la Cámara de Representantes como el Senado. Esa doble mayoría había permitido a la Casa Blanca avanzar en buena parte de su programa con una oposición parlamentaria limitada. A partir de la constitución del nuevo Congreso, prevista para enero, el presidente tendrá enfrente a un Poder Legislativo dirigido por sus una oposición revigorizada y dispuesta a poner amarres al control presidencial de cara a 2028.

Entre las principales herramientas de la oposición para fiscalizar al Gobierno se perfila la activación de comisiones de investigación en todo tipo de frentes. Los demócratas podrán convocar comparecencias, reclamar documentos y emitir citaciones para examinar las decisiones de la Administración, la actuación de sus responsables y los posibles conflictos de intereses vinculados a los negocios de la familia Trump. Entre los asuntos que los legisladores demócratas han señalado figuran las actividades empresariales del entorno presidencial, la gestión de la investigación sobre Jeffrey Epstein y las relaciones entre responsables públicos y compañías privadas, así como los acuerdos energéticos con Rusia, Irán o Venezuela.

La nueva mayoría también tendrá capacidad para condicionar la tramitación de leyes y utilizar el Senado para bloquear o someter a un mayor escrutinio los nombramientos presidenciales. Trump conservará sus competencias ejecutivas y podrá recurrir al veto, pero tendrá muchas más dificultades para convertir sus prioridades en legislación. La experiencia de su primer mandato, cuando los demócratas controlaron la Cámara baja durante parte de la legislatura, anticipa una etapa de enfrentamientos institucionales y disputas sobre el alcance de los poderes presidenciales.

La posibilidad de impulsar un nuevo proceso de destitución también planea sobre el nuevo escenario. Algunos representantes demócratas han planteado esa opción, aunque la dirección del partido todavía debe decidir si convertir el impeachment en una prioridad o concentrar sus esfuerzos en las investigaciones y en la fiscalización ordinaria del Ejecutivo. En cualquier caso, la capacidad de abrir pesquisas y exigir explicaciones a la Casa Blanca supone ya un cambio sustancial respecto al Congreso saliente.

El coste de la vida y la guerra con Irán pasan factura

La derrota republicana tiene también una lectura económica y social. La campaña estuvo marcada por el encarecimiento de la vida, el impacto de los aranceles y el aumento del precio de la gasolina asociado a la guerra con Irán, iniciada en febrero. Los sondeos a pie de urna reflejaron un profundo malestar con la dirección del país: alrededor de tres cuartas partes de los votantes consultados se declararon enfadados o insatisfechos con el rumbo nacional y un 70 % manifestó que quería un Congreso capaz de ejercer mayores controles sobre el presidente.

La economía ha sido uno de los principales puntos débiles de Trump. Según la encuesta electoral de Associated Press, aproximadamente dos tercios de los votantes consideraron que las políticas del presidente habían empeorado las condiciones económicas y que sus aranceles habían perjudicado tanto a la economía nacional como a la de sus comunidades. La oposición ha sabido convertir ese descontento en una movilización que ha desbordado los límites habituales de sus bastiones electorales.

Trump, por su parte, ha tratado de distanciarse del resultado a medida que avanzaba el recuento. En un mensaje publicado en redes sociales sostuvo que no estaba en las papeletas y que, de haberlo estado, los republicanos habrían ganado “por goleada”. La declaración contrasta con su implicación directa en la campaña: participó en numerosos mítines y respaldó personalmente a candidatos como Paxton, Graham y el aspirante republicano de Ohio, Jon Husted. Los tres terminaron derrotados. @mundiario