La ausencia de Aurélien Tchouaméni obliga al Real Madrid a tomar una decisión estratégica de máximo calibre en Múnich. No se trata únicamente de cubrir una vacante en el once, sino de recomponer el equilibrio de un equipo que se juega la temporada en una noche europea límite. Arbeloa necesita una solución que sostenga al grupo, ordene la salida y no rompa la estructura competitiva del equipo.
La alternativa más obvia sería Eduardo Camavinga, pero el problema para el francés es que llega con el crédito bajo mínimos. Su actuación ante el Mallorca dejó una sensación inquietante por errores de colocación, desconexiones y malas decisiones con balón. En un escenario tan exigente como el Allianz, donde cada pérdida se castiga con una transición feroz, apostar por él sería un ejercicio de fe más que una decisión respaldada por el rendimiento reciente.
Por eso puedo cobrar sentido otra alternativa, audaz y poco convencional: Dean Huijsen. Aunque su hábitat natural está en el eje de la defensa, el central ofrece una virtud que el Madrid necesita con urgencia: claridad para sacar el balón limpio desde atrás. Tiene pausa, lectura y una serenidad impropia de su edad. No conoce el puesto, pero domina registros que hoy parecen más fiables que los de Camavinga en ese rol de contención.
La otra fórmula pasa por retocar el centro del campo sin inventos radicales, retrasando metros a Bellingham junto a Valverde y dando aire a perfiles como Güler o Pitarch por delante. Sea cual sea el elegido, el Madrid debe corregir varias cosas respecto a la ida: juntar líneas, proteger mejor la espalda de los interiores, presionar tras pérdida con más convicción y evitar que el partido se parta en dos durante demasiados minutos.
Si algo enseñó el primer asalto es que el talento no basta cuando el plan colectivo se resquebraja. Mbappé y Vinicius necesitan recibir en ventaja y cerca del área, no a cuarenta metros de Neuer y rodeados de camisetas rivales. En Múnich el Madrid no sólo tendrá que resistir, también tendrá que pensar mejor. Y ahí Arbeloa se juega casi todo: elegir bien al sustituto de Tchouaméni para que la remontada deje de ser una consigna y se convierta en una posibilidad real. @mundiario
