“En respiración asistida”: Trump da por casi muerta la tregua con Irán

La tregua entre Estados Unidos e Irán, anunciada el pasado 7 de abril, podría estar llegando a su fin. El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció este lunes que el alto el fuego se encuentra prácticamente “en respiración asistida” tras rechazar con dureza la última propuesta de Teherán para avanzar hacia un acuerdo político más amplio.

Las declaraciones del mandatario reflejan hasta qué punto las negociaciones han entrado en una zona de bloqueo peligrosa. Mientras Washington insiste en que cualquier entendimiento pasa obligatoriamente por limitar de forma definitiva el programa nuclear iraní, la República Islámica exige el levantamiento de sanciones, garantías de seguridad y compensaciones económicas por los daños sufridos durante la guerra.

El problema de fondo es que ambas partes siguen negociando desde prioridades incompatibles. Estados Unidos quiere cerrar primero el frente nuclear y militar; Irán exige resolver antes el aislamiento económico y estratégico que considera el verdadero origen del conflicto.

Desde el Despacho Oval, Trump lanzó sus declaraciones más pesimistas sobre la viabilidad de la tregua desde que comenzaron las conversaciones indirectas mediadas por Pakistán. Yo diría que ahora mismo está en su punto más débil, tras leer esa basura que nos han enviado. Ni siquiera terminé de leerla”, afirmó el presidente estadounidense al referirse a la propuesta iraní.

El mandatario fue todavía más lejos al comparar el estado actual del alto el fuego con un paciente terminal: “Yo diría que el alto el fuego está en ese punto en el que el médico entra y te dice: ‘Caballero, su ser querido tiene aproximadamente un 1 % de probabilidades de sobrevivir”.

La reacción evidencia la frustración creciente de la Casa Blanca ante unas negociaciones que, según Trump, avanzan y retroceden constantemente. “O sea, que están de acuerdo con nosotros y luego se echan atrás”, criticó el republicano, acusando a Teherán de modificar continuamente sus posiciones.

El principal punto de ruptura sigue siendo el programa nuclear iraní. Trump insistió en que la carta enviada por Teherán no contiene un compromiso claro sobre la renuncia a desarrollar armas nucleares.

Las exigencias iraníes bloquean el acuerdo

La propuesta iraní rechazada por Washington iba mucho más allá de una simple consolidación del alto el fuego. Teherán vinculó cualquier avance diplomático a un paquete amplio de condiciones estratégicas, económicas y militares.

Para Teherán, el conflicto ya no se limita únicamente al programa nuclear. La República Islámica interpreta la guerra como parte de una presión más amplia destinada a limitar su influencia regional y asfixiar su economía. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, defendió que las demandas presentadas son “razonables y responsables”.

Bagaei acusó además a Washington de continuar actuando bajo “percepciones construidas y promovidas por el régimen sionista” y denunció que Estados Unidos mantiene “posturas unilaterales y demandas irracionales”.

Uno de los elementos más sensibles del conflicto actual es el control del Estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas licuado mundial.

Desde el inicio de la guerra hace diez semanas, Irán mantiene severas restricciones sobre el tráfico marítimo en la zona, mientras Estados Unidos endurece paralelamente el bloqueo económico y comercial contra la República Islámica.

Teherán sostiene que el uso de bases militares estadounidenses en la región durante los ataques de 2025 demuestra que “el estrecho ya no puede ser tratado como una vía neutral”.

Teherán advierte de nuevos ataques

Mientras las negociaciones se deterioran, el discurso iraní también se endurece. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que las fuerzas armadas del país están preparadas para responder “de manera decisiva” ante cualquier nueva agresión.

La advertencia refleja que, aunque el alto el fuego sigue formalmente vigente, ambas partes continúan preparándose para un posible reinicio de las hostilidades.

En paralelo, Washington anunció nuevas sanciones contra empresas e individuos acusados de facilitar exportaciones petroleras iraníes hacia China, reforzando así la presión económica sobre Teherán.

La Administración Trump considera que cortar los ingresos energéticos iraníes sigue siendo una herramienta clave para limitar tanto su programa nuclear como su capacidad militar regional. @mundiario