¿Endrick se abre un hueco a la fuerza en los planes de Ancelotti?

Las selecciones de Brasil y Egipto vivieron su última toma de contacto formal antes de iniciar la aventura mundialista en suelo norteamericano. El compromiso preparatorio se resolvió con un ajustado marcador que reflejó las enormes alternativas tácticas ensayadas por ambos entrenadores. El preparador de la escuadra africana optó por introducir un once inicial repleto de variaciones imprevistas para sorprender a su rival. Por el contrario, el bando sudamericano mantuvo una línea continuista respecto a lo exhibido en su anterior partido frente a Panamá.

La pizarra de Carlo Ancelotti volvió a fundamentar su éxito inicial en una asfixiante presión adelantada en campo contrario. Gracias a ese despliegue físico, el mediocampista Bruno Guimaraes consiguió robar un esférico providencial para adelantar a la pentacampeona del mundo. Sin embargo, la euforia en el banquillo brasileño duró muy poco debido a un clamoroso desajuste defensivo posterior. Un defectuoso pase hacia atrás del central Marquinhos fue interceptado con astucia por Ziko, quien no perdonó ante Alisson.

A partir de ese instante, la escuadra brasileña volcó todo su arsenal ofensivo buscando desequilibrar nuevamente la balanza del juego. Fue entonces cuando emergió la imponente figura del guardameta Shobeir para transformarse en un auténtico muro infranqueable. Futbolistas de la talla de Vinicius, Raphinha o Igor Thiago se estrellaron una y otra vez contra las notables estiradas del arquero. La canarinha se vio obligada a recurrir de forma sistemática a los envíos laterales, aunque sin obtener el premio deseado.

Fiel a su filosofía de no asumir riesgos innecesarios, el técnico italiano decidió revolucionar por completo su alineación tras el descanso. El lateral Wesley encendió las alarmas de la delegación médica tras sufrir un evidente problema de carácter físico en el primer tiempo. La entrada de la denominada unidad B inyectó una gran dosis de energía y desparpajo al ritmo de las transiciones. El extremo Luiz Henrique deleitó a los espectadores encarando y desbordando a cada uno de los defensores que le salían al paso.

La gloria de la velada estaba reservada de forma exclusiva para la voracidad goleadora del madridista Endrick. El atacante saltó al césped con el cuchillo entre los dientes y demostró su instinto dentro de la zona de castigo. El ariete cazó con rapidez una pelota suelta en el área para mandarla al fondo de las mallas egipcias. Esta decisiva anotación sirvió para sellar la victoria definitiva de los suyos y enviar un claro mensaje al seleccionador.

Salah lidera la resistencia de los Faraones

El conjunto africano no se rindió en ningún momento a pesar de verse nuevamente por detrás en el luminoso del estadio. La gran estrella Mohamed Salah saltó al césped de Ohio para disputar los segundos cuarenta y cinco minutos con el brazalete de líder. El delantero del Liverpool asumió el peso de las posesiones e intentó contagiar su agresividad ofensiva a los futbolistas de refresco. A pesar de sus constantes diagonales, la zaga brasileña supo escalonarse a la perfección para cerrarle cualquier pasillo interior de peligro.

El tramo definitivo del compromiso sirvió para que el portero Weverton apenas tuviera que intervenir bajo los tres palos. Los Faraones se quedaron muy lejos de generar una amenaza real y manifiesta que pusiera en peligro la victoria sudamericana. El pitido final decretó el definitivo dos a uno y desató los aplausos del público asistente en las gradas americanas. Las dos delegaciones recogen ahora sus libretas de apuntes para encerrarse en sus respectivos cuarteles de concentración.

Los analistas brasileños destacan la enorme profundidad de plantilla de la que dispone el cuerpo técnico para afrontar el torneo. Las variantes ofensivas permiten modificar el estilo de juego según las necesidades específicas que plantee cada rival del grupo. Ancelotti maneja ahora un bendito problema a la hora de confeccionar el ataque de cara al inminente debut oficial. La madurez competitiva mostrada por los jóvenes valores de la plantilla invita a mantener un ambiente de máximo optimismo.

Por su parte, el cuerpo técnico de Egipto extrae conclusiones muy valiosas de este exigente test frente a una potencia histórica. El orden defensivo mostrado en la primera mitad es el camino a seguir para competir con garantías en la gran cita. Deben pulirse de forma urgente los desajustes individuales que costaron los goles para no conceder ventajas en los partidos oficiales. Los jugadores africanos abandonaron las instalaciones con la cabeza alta tras haber competido de igual a igual durante varias fases.

La expedición de la canarinha continuará con su planificación estricta de entrenamientos en tierras de los Estados Unidos. Los preparadores físicos vigilarán la evolución de los futbolistas tocados para asegurar que el bloque llegue al cien por cien de sus capacidades. El sueño de conseguir la sexta corona mundialista se sostiene sobre la base de un grupo humano con hambre de gloria. El laboratorio de Carlo Ancelotti ya funciona a pleno rendimiento con la mirada puesta en el partido del estreno mundial. @mundiario