¿Por qué no hay despedidas significativas y memorables para nuestros seres queridos? Es la pregunta que comenzó a hacerse Andrea Santos (Lugo, 1997) hace tres años, cuando a raíz de una dolorosa experiencia personal. «Hablando con mi padre sobre esto me di cuenta de que enviar las cenizas de los difuntos al espacio era una despedida muy muy poética, casi idílica. Y vi que podía hacerlo realidad a través de Space X , la empresa de transporte espacial de Elon Musk« , cuenta esta joven abogada. Así nació Stsrdust Space, una empresa pionera en Europa que busca convertir a los fallecidos, literalmente, en polvo estelar . De ahí su nombre. 24.000 euros Es el coste que tendría el servicio ideado por Andrea Santos Para dar forma a este «rompedor» negocio español –«solo China y Estados Unidos acogieron iniciativas similares», cuenta su fundadora–, han tenido que realizar un profundo trabajo de investigación con funerarias, científicos y astrofísicos . «Los cohetes de Space X pueden llevar carga de otras empresas. Nosotros ofreceríamos llevar un kilo de cenizas del difunto –la media que pesa una persona incinerada son 2,5 kilos– que se colocarían en una cápsula de aluminio. Antes de viajar, validaríamos con rayos x que no contienen ninguna otra sustancia que no sea polvo para mitigar la creación de basura espacial. Y los lanzaríamos al espacio«, relata esta graduada en Derecho por la Universidad de Navarra, especializada en la rama aeroespacial. En cada viaje, apunta, podrían realizar hasta cien despedidas, pues 100 kilogramos es la capacidad máxima de carga que aguanta cada cohete. Además, la familia podrá estar presente en el momento del despegue, que se realizará desde Estados Unidos. «Las cápsulas con las cenizas estarían orbitando un par de días pero después entrarían en la atmósfera y se desintegrarían , convirtiéndose literalmente en polvo estelar que se fusionaría con el universo«, puntualiza Santos. El precio total del servicio rondaría los 24.000 euros . «Yo creo que no es nada caro, los viajes de turismo espacial de dos horas pueden superar los 120.000 euros. Y tampoco está lejos de los funerales terrestres. Mi abuela, por ejemplo, lleva 40 años pagando el seguro de decesos», plantea esta veinteañera. Pioneras Por ahora, Stardust Space, que parece sacado de una película de ciencia ficción pero es «totalmente factible», sigue buscando pulmón financiero. No hace ni un mes que se presentó en el Congreso Internacional Astronáutico, celebrado en septiembre en París, donde ha tenido una acogida «estupenda», relata orgullosa la gallega, que quiere que la empresa comience a funcionar en la primavera de 2023 . Mientras, Andrea Santos trabaja en Bruselas, en el departamento legal de Veoware Space, una empresa que trabaja para mejorar la agilidad de los satélites. Lamentablemente, admite, en el negocio aeroespacial no hay demasiadas mujeres: «Lo percibí ya en la International Space University donde me formé. Todavía es un mundo muy de hombres , aunque esto se está corrigiendo y se nos están abriendo muchas puertas«. Ella por el momento, sigue soñando con llevar su Stardust Space hasta el infinito y más allá.

