España: la mejor selección del siglo XXI

Arconada. Eloy. Tassotti. Salinas. Raúl. Corea del Sur. Durante décadas, bastaba con pronunciar esos nombres para que cualquier aficionado español recordara una eliminación dolorosa. Un error, un penalti fallado, una decisión arbitral o una ocasión que nunca entró. Parecía que, cuando España estaba cerca de hacer historia, siempre ocurría algo.

España pasó buena parte del siglo XX mirando con admiración a Brasil, Alemania o Italia. Tenía grandes futbolistas, pero los títulos siempre acababan cayendo del otro lado. La falta de Platini que se le escapó a Arconada en 1984, el penalti fallado por Eloy Olaya en el Mundial de 1986, el codazo de Tassotti a Luis Enrique y la ocasión desperdiciada por Julio Salinas en 1994, el penalti de Raúl por encima del larguero ante Francia en la Eurocopa de 2000 o los goles anulados frente a Corea del Sur en 2002 alimentaron la sensación de que la historia siempre tenía reservado un golpe para España.

Sin embargo, con la perspectiva que dan los años, quizá todo aquello solo fue el prólogo de algo mucho más grande. Porque desde que comenzó el siglo XXI ninguna selección ha construido un palmarés tan completo y, sobre todo, tan constante como España. Ya no se trata de una generación irrepetible. Se trata de un modelo que lleva más de veinte años funcionando.

La selección absoluta masculina ha levantado las Eurocopas de 2008, 2012 y 2024, los Mundiales de 2010 y 2026 y la Nations League de 2023. Seis grandes títulos que colocan a España en un lugar privilegiado dentro del fútbol internacional y que han llegado, además, con generaciones completamente distintas entre sí.

Pero el éxito español no termina en la absoluta. Las selecciones sub-17, sub-19 y sub-21 llevan años convirtiendo los Europeos en su territorio habitual. España ha dominado las categorías inferiores como pocas federaciones en el continente y ha construido una cantera que produce futbolistas preparados para competir al máximo nivel casi cada temporada.

La mayor prueba de ello es que muchos de esos jóvenes apenas pasan tiempo en las categorías inferiores. Lamine Yamal todavía tendría edad para jugar con la sub-19 y ya es una estrella mundial. Pau Cubarsí también podría seguir compitiendo con la sub-19 o la sub-21 y, sin embargo, ya es titular con la absoluta. Antes ocurrió lo mismo con Pedri, Gavi o Nico Williams. En España ya no se espera a los jóvenes; son los jóvenes quienes llaman a la puerta antes de tiempo.

Ese dominio tampoco entiende de géneros. La selección femenina conquistó el Mundial de 2023 y la Nations League, mientras que las categorías inferiores acumulan títulos europeos con una regularidad extraordinaria. España ha conseguido trasladar su modelo de formación también al fútbol femenino, ampliando todavía más una hegemonía que ya no pertenece únicamente a la absoluta masculina.

A todo ello se suma el oro olímpico conquistado en París 2024 y una selección campeona del mundo cuya media de edad invita a pensar que el techo todavía está lejos. Mientras otras campeonas levantaban los grandes trofeos en el final de un ciclo, España lo ha hecho con un equipo que aún tiene muchos años por delante.

 

Durante décadas, el fútbol español convivió con la sensación de que la suerte siempre le daba la espalda. Hoy resulta imposible explicar tanto éxito apelando únicamente a la fortuna. Dos Mundiales, tres Eurocopas, una Nations League, un Mundial femenino, un oro olímpico y una cantera que no deja de producir talento no son fruto del azar. Son la consecuencia de haber construido la mejor selección del siglo XXI. @mundiario