El idilio de la delegación española en Shenzhen se topó este viernes contra la realidad más imponente del tenis femenino mundial. La selección capitaneada por Carla Suárez concluyó su meritoria andadura en las Finales de la Billie Jean King Cup al caer apeada en semifinales frente a una intratable República Checa. La solvencia de Karolina Muchova y Linda Noskova en los duelos individuales bastó para decantar la eliminatoria por un inapelable 2-0, dejando sin margen de reacción a un combinado nacional que lo entregó todo en la pista.
El bloque centroeuropeo, auténtica referencia histórica de la competición por equipos, transitó por la pista dura china con paso marcial y una pasmosa economía de recursos. Al igual que ocurriera en su estreno frente a Gran Bretaña, el conjunto checo no concedió el menor atisbo de duda, imponiendo su abrumadora profundidad de banquillo para desactivar el encomiable espíritu de lucha mostrado tanto por Jessica Bouzas como por Cristina Bucsa en sus respectivos compromisos.
La apertura de la serie colocó a Jessica Bouzas ante el desafío de neutralizar a una tenista con la jerarquía de Muchova, octava clasificada en el ranking mundial de la WTA. La jugadora pontevedresa, afincada en el puesto 93 del escalafón a sus 24 años, desplegó un tenis valiente, profundo y agresivo que le permitió adelantarse por 4-2 e incluso disponer de opciones de quiebre para ampliar distancias en el parcial inaugural.
Sin embargo, en los compases más apretados emergió la maestría táctica de la doble finalista de Grand Slam. Muchova templó los nervios, absorbió las acometidas de la española y encontró soluciones milimétricas para darle la vuelta al marcador, adjudicándose la primera manga por 7-5 y rematando la faena con un 6-4 en el segundo acto tras una hora y 39 minutos de constante desgaste.
Con la eliminatoria en contra, la responsabilidad de forzar el choque de dobles recayó sobre la raqueta de Cristina Bucsa. La cántabra, 35ª del mundo, afrontó una dura batalla de pegada frente a Noskova, número seis del planeta y campeona de Wimbledon a sus 21 años, cuya imponente presencia física y aceleración de golpes amenazaban con arrasar desde los intercambios iniciales.
La aceleración de Noskova y el balance de Carla Suárez
Bucsa demostró templanza para capear la tormenta inicial y forzar la muerte súbita en el primer set, beneficiándose de un momento de relajación de su contrincante con 5-2 a favor. Pese a acariciar la sorpresa en el desempate, Noskova tiró de galones para apuntarse la manga por 7-6(5) y soltó el brazo de manera incontestable en la segunda manga, sellando el 6-2 definitivo con un auténtico vendaval de golpes ganadores.
La capitana nacional, Carla Suárez, valoró el esfuerzo colectivo de sus pupilas al término de la eliminatoria, reconociendo la amargura del desenlace pero subrayando la entrega sin condiciones del grupo. «Hemos estado cerquita en el primer set de los dos partidos, pero luego nos ha costado un poquito más; cerquita y a la vez lejos, porque no hemos podido arañar ningún set, pero sabíamos del nivel de las rivales», admitió la preparadora grancanaria.
Pese a quedar a las puertas del cruce por la corona, la actuación del tenis femenino español adquiere una dimensión altamente positiva en el análisis global de la temporada. Haber superado la exigente ronda previa de abril a domicilio frente a Eslovenia y tumbar a Kazajistán en la fase de grupos sirvió para romper una sequía de dieciocho años sin pisar unas semifinales de la competición, hito inalcanzado desde 2008.
«El sabor final es amargo, pero la valoración tiene que ser positiva. Se ganó la eliminatoria de abril fuera de casa y 18 años después hemos llegado a una semifinal. Hemos dado un pasito adelante, pero nuestro objetivo sigue siendo jugar una final y ganar este torneo más pronto que tarde», enfatizó Suárez, marcando la hoja de ruta para una plantilla solidaria que compitió por encima de sus límites de ranking.
La República Checa disputará una nueva final ocho años después a la espera de conocer a su rival, que saldrá del choque entre la campeona Italia y Ucrania. España se despide de Shenzhen con la frente en alto y la certeza de haber devuelto la ilusión colectiva al tenis femenino nacional, confirmando que la base del equipo está preparada para seguir dando pasos hacia la cima continental. @mundiario
