Argentina y España vestirán sus primeras equipaciones en el duelo que definirá al campeón del mundo. La Albiceleste saltará al campo con su clásica camiseta celeste y blanca, acompañada esta vez por pantalones y medias blancas, una combinación que ya ha utilizado en la mayoría de sus compromisos durante este torneo.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni solo ha alterado su vestimenta principal en dos ocasiones a lo largo del certamen: frente a Jordania en la fase de grupos, donde compitió con medias azules, y en la semifinal ante Inglaterra, encuentro en el que debió recurrir a su indumentaria alternativa.
Por su parte, según informa el diario As, la selección española también lucirá sus colores tradicionales el próximo domingo. El conjunto europeo vestirá su camiseta roja con detalles en azul y amarillo, junto a pantalones y medias en color azul marino, una armadura que los ha acompañado en cuatro de sus siete partidos disputados.
La Roja llega a este compromiso tras haber utilizado su segunda equipación en momentos clave del torneo, incluyendo la semifinal ante Francia, el choque de octavos de final contra Portugal y el partido de la fase de grupos frente a Uruguay.
Finalmente, se han confirmado los colores para los guardametas de ambas escuadras. El argentino Emiliano «Dibu» Martínez defenderá su portería vestido completamente de verde, mientras que el español Unai Simón se situará bajo los tres palos luciendo un uniforme azul claro.
El recuerdo de la batalla de Johanesburgo
La única gloria mundialista de España está grabada a fuego, fútbol y suspiros en una noche que quedó esculpida en la eternidad. Aquel histórico 11 de julio de 2010, con la milagrosa parada de Iker Casillas y el inolvidable gol de Andrés Iniesta, la Roja tocó el cielo vestida de azul.
Dieciséis años después, el destino vuelve a citar a la selección española en el escenario más importante del planeta. Sin embargo, en esta ocasión, el misticismo cromático del pasado dará paso a la fuerza de su identidad más pura.
El próximo domingo, el equipo saltará al campo luciendo con orgullo su clásico color rojo. El objetivo es tan claro como monumental: batir a Argentina para bordar en el pecho, de una vez por todas, la ansiada segunda estrella de campeones del mundo.
Argentina ha perdido dos finales vestida de azul
Nadie, especialmente en suelo argentino, olvida la tensión extrema que precedió a la final de Italia 90. Aquella revancha contra Alemania estuvo cargada de hostilidad desde los himnos nacionales, con un Diego Armando Maradona que, vestido con la camiseta alternativa azul, insultaba con rabia y orgullo a los aficionados locales que silbaban las estrofas argentinas en el Estadio Olímpico de Roma.
A diferencia de su mítica exhibición contra Inglaterra en México 86, esa noche el «Diez» no pudo frotar la lámpara para rescatar a la Albiceleste con el uniforme azul. La solidez alemana terminó imponiéndose en un partido ríspido que se definió por la mínima diferencia, gracias al polémico penal convertido por Andreas Brehme cerca del final.
Veinticuatro años después, el fantasma del color azul y la mala fortuna en los partidos decisivos volvieron a cruzarse en el camino de Argentina. En Brasil 2014, Lionel Messi disputaba su primera final mundialista luciendo nuevamente la camiseta suplente; sin embargo, el destino volvió a ser esquivo tras el agónico gol de Mario Götze en la prórroga.
Esta curiosa relación con las camisetas revela un balance muy marcado en la historia argentina: la selección ha conquistado sus tres títulos mundiales vistiendo la clásica indumentaria albiceleste, mientras que ha sufrido tres derrotas en finales. Dos de ellas ocurrieron vestidos de azul y la restante, en la edición inaugural de 1930, con el uniforme primitivo que sentó las bases de sus colores tradicionales.@mundiario
