La difusión de un vídeo grabado y publicado por el ministro israelí de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha provocado una de las mayores tormentas diplomáticas recientes entre Israel y varios gobiernos europeos.
Las imágenes muestran a activistas de la Flotilla Global Sumud retenidos por fuerzas israelíes tras intentar llegar a Gaza con ayuda humanitaria. En la grabación aparecen decenas de detenidos esposados, arrodillados y hacinados mientras suena el himno israelí y Ben Gvir se burla de ellos calificándolos de “partidarios del terrorismo”.
La reacción internacional fue inmediata. España, Italia, Francia, Portugal e Irlanda convocaron representantes diplomáticos israelíes y exigieron explicaciones, disculpas y la liberación de sus ciudadanos detenidos. El episodio terminó escalando hasta provocar críticas internas dentro del propio Gobierno israelí y una inusual reprimenda pública del primer ministro Benjamín Netanyahu contra uno de sus ministros más radicales.
La secuencia difundida por Ben Gvir fue interpretada por numerosos gobiernos europeos como una humillación deliberada hacia ciudadanos extranjeros detenidos bajo custodia israelí. Las imágenes muestran a activistas con las manos atadas detrás de la espalda y la cabeza inclinada contra el suelo mientras son trasladados tras la interceptación de la flotilla que navegaba hacia Gaza.
El propio Ben Gvir acompañó el vídeo con mensajes provocadores como: “Así recibimos a los partidarios del terrorismo”.
La escena generó una oleada de indignación diplomática que rápidamente se extendió por Europa.
España endurece el tono contra Israel
El Gobierno español fue uno de los más contundentes en su reacción. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, calificó públicamente las imágenes de: “He visto un vídeo monstruoso, inhumano e indigno donde miembros de la Flotilla eran tratados injustamente y de manera humillante por un ministro israelí y por la policía. Entre ellos están los españoles y españolas de la Flotilla (…) Es un trato abominable, indigno y exijo disculpas públicas a Israel”.
España sostiene que al menos 44 ciudadanos españoles se encuentran entre los detenidos y convocó de urgencia a la encargada de negocios israelí en Madrid para trasladar una protesta formal.
Albares también defendió que la interceptación se produjo en aguas internacionales y afirmó: “Estos españoles han sido detenidos ilegalmente en aguas internacionales donde Israel no tiene ningún derecho a tocar a ningún español. Exigimos el respeto al derecho internacional y que se respeten los derechos que asisten a todos nuestros ciudadanos”.
El ministro recordó además que Ben Gvir ya se encuentra sancionado por España y deslizó la posibilidad de futuras medidas europeas coordinadas.
Italia exige disculpas formales
La reacción italiana fue igualmente dura. La primera ministra Giorgia Meloni y el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, condenaron las imágenes y convocaron al embajador israelí en Roma.
Meloni declaró: “Es inaceptable que estos manifestantes, muchos de ellos ciudadanos italianos, sean sometidos a un trato que vulnera su dignidad humana”. Italia confirmó que entre los arrestados hay cerca de treinta ciudadanos italianos y exigió disculpas oficiales al Gobierno israelí.
La contundencia italiana llamó especialmente la atención debido a que el Ejecutivo de Meloni ha mantenido tradicionalmente posiciones cercanas a Israel en materia de seguridad y política exterior.
Francia también elevó la presión diplomática. El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, anunció la convocatoria del embajador israelí. “Se piense lo que se piense de esta flotilla —y hemos manifestado en varias ocasiones nuestra desaprobación de esta iniciativa—, nuestros compatriotas que participan en ella deben ser tratados con respeto y ser liberados lo antes posible”.
Portugal calificó el comportamiento de Ben Gvir como “intolerable” y anunció protestas diplomáticas formales. Irlanda, por su parte, se mostró especialmente dura después de conocerse que entre los detenidos figura una hermana de la presidenta irlandesa. La ministra de Exteriores irlandesa, Helen McEntee, dijo sentirse “consternada y conmocionada” por las imágenes.
Incluso Corea del Sur expresó preocupación tras confirmar que ciudadanos surcoreanos figuraban entre los arrestados.
Gideon Saar rompe filas dentro del Gobierno
La dimensión de la polémica obligó al propio Netanyahu a intervenir públicamente. Aunque defendió el derecho de Israel a impedir que la flotilla alcanzara Gaza y calificó la operación de necesaria frente a “provocadores simpatizantes de Hamás”, también criticó abiertamente la actuación de Ben Gvir.
El primer ministro afirmó que: “la forma en que el ministro Ben Gvir trató a los activistas de la flotilla no se ajusta a los valores y normas de Israel”. La declaración fue extraordinaria porque Netanyahu rara vez cuestiona en público a sus socios ultraderechistas, fundamentales para sostener su coalición parlamentaria.
La crisis también reveló fracturas internas en el Ejecutivo israelí. El ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, lanzó una crítica directa contra Ben Gvir en redes sociales: “Usted causó daño a nuestro Estado a sabiendas con esta vergonzosa actuación, y no es la primera vez”.
Y añadió: “No, usted no es el rostro de Israel”. Las palabras de Saar reflejan el temor de parte del establishment israelí a que la estrategia provocadora de Ben Gvir deteriore seriamente la imagen internacional del país —en un momento de enorme presión global por la guerra en Gaza— y aumente la radicalización entre la base conservadora de cara a los próximos comicios. @mundiario
