Estados Unidos volverá a tener el domingo a uno de los suyos peleando por un Grand Slam masculino. Ben Shelton y Frances Tiafoe se enfrentan este viernes en las semifinales del US Open, un cruce que garantiza un representante local en la final y devuelve al tenis estadounidense a una pregunta que lleva más de dos décadas sin respuesta: cuándo llegará el sucesor de Andy Roddick.
Roddick conquistó Nueva York en 2003 después de derrotar a Juan Carlos Ferrero por 6-3, 7-6 y 6-3. Nadie podía imaginar entonces que aquel título acabaría convirtiéndose en el último Grand Slam masculino ganado por un estadounidense durante al menos 23 años. Desde entonces, Federer, Nadal, Djokovic y después las nuevas generaciones han impedido que Estados Unidos recupere uno de los trofeos que durante décadas consideró prácticamente propio.
Las oportunidades tampoco han desaparecido completamente. Andre Agassi alcanzó la final del US Open en 2005 y el propio Roddick regresó a ella en 2006, pero ambos perdieron contra Roger Federer. Mucho más recientemente, Taylor Fritz volvió a colocar a un estadounidense en el último partido de Nueva York en 2024 antes de caer frente a Jannik Sinner. Ninguno consiguió cerrar la espera.
Ahora habrá otra oportunidad. Y esta vez Estados Unidos no tendrá que esperar a conocer el resultado de una semifinal para saber si estará representado en la final. Shelton y Tiafoe se cruzan directamente en Arthur Ashe, lo que convierte el encuentro en una eliminatoria entre dos candidatos a asumir definitivamente el relevo que el tenis norteamericano busca desde hace años.
Shelton llega después de firmar la victoria más importante de su carrera. Eliminó al vigente campeón Carlos Alcaraz en cinco sets y cerró el partido con un saque directo a las 3:33 de la madrugada, el final más tardío registrado en la historia del US Open. Además, fue su primera victoria frente a un rival situado entre los tres mejores del mundo.
El camino de Tiafoe ha sido diferente, pero no menos exigente. En cuartos estuvo dos sets abajo frente a Alex Michelsen y llegó a encontrarse al borde de la eliminación antes de remontar por 5-7, 3-6, 7-5, 6-3 y 7-6. El triunfo le permitió alcanzar por tercera vez una semifinal de Grand Slam, y las tres han llegado precisamente en Nueva York.
Shelton también conoce este escenario. Ya disputó las semifinales del US Open en 2023 y llegó a la misma ronda del Open de Australia en 2025. A sus 23 años se presenta además como el estadounidense mejor situado del ranking y después de una temporada en la que ha reforzado su posición entre los principales aspirantes del circuito.
El problema llegará después. El ganador de Shelton-Tiafoe estará a una victoria de romper la sequía, pero todavía necesitará superar la final. En la otra mitad del cuadro permanecen Alexander Zverev y Karen Khachanov, encargados de decidir quién ocupará el otro lado del último partido del torneo.
Estados Unidos ya sabe que tendrá un finalista. Eso no ocurría desde Fritz en 2024 y, antes que él, desde Roddick en 2006. Pero la verdadera frontera continúa intacta desde aquel septiembre de 2003. Shelton o Tiafoe tendrán este fin de semana una nueva ocasión para conseguir lo que ninguna generación estadounidense ha logrado en 23 años: volver a levantar un Grand Slam masculino. @mundiario
