Florentino Pérez arremete: campaña electoral, críticas mediáticas y ataques al Atlético de Madrid

Florentino Pérez convirtió su comparecencia en una tormenta política, mediática y emocional alrededor del Real Madrid. Pero entre ataques a la prensa, referencias al caso Negreira y defensa cerrada de su gestión, el presidente blanco también dejó espacio para reactivar otra de sus rivalidades favoritas: la institucional contra el Atlético de Madrid. Y esta vez no fueron insinuaciones. Fueron tres dardos lanzados con una claridad poco habitual incluso para él.

El primero apareció cuando defendía la legitimidad democrática del club blanco y respondía a las críticas recibidas tras la temporada sin títulos. “La propiedad es de los socios, no de unos cuantos periodistas concentrados que supongo que serán del Atleti”, soltó Florentino. Una frase aparentemente improvisada, pero cargada de intención. El presidente volvió a utilizar al entorno rojiblanco como símbolo de oposición mediática al Madrid.

La tensión aumentó todavía más cuando habló directamente sobre el modelo de propiedad del Atlético. “No soy de otros clubes que se quedaron con el club y ahora lo han vendido y se han enriquecido”, afirmó en una referencia prácticamente explícita a la entrada del fondo Apollo dentro del accionariado rojiblanco. Ahí Florentino dejó de insinuar y atacó directamente el modelo empresarial que hoy domina el Atlético de Madrid.

El mensaje tiene además una carga histórica importante. Durante años, Florentino construyó gran parte de su autoridad alrededor de una idea muy concreta: el Real Madrid pertenece exclusivamente a sus socios y resiste frente al avance de propietarios privados, estados o fondos internacionales que dominan el fútbol moderno. Por eso su ataque al Atlético no fue solo deportivo. Fue también ideológico e institucional.

El viejo pulso entre dos modelos opuestos de club

La entrada del fondo Apollo en el Atlético representa precisamente todo aquello contra lo que Florentino suele posicionarse públicamente. El grupo estadounidense adquirió recientemente la mayoría accionarial del club rojiblanco en una operación que valoró la entidad alrededor de los 2.500 millones de euros. Y el presidente blanco aprovechó la comparecencia para presentar indirectamente al Madrid como el último gran bastión del modelo tradicional de propiedad social.

El tercer dardo llegó ya casi al final de la intervención. “¿Por qué no se meten con el Atlético?”, preguntó Florentino, visiblemente irritado por el foco crítico alrededor del Madrid. Ahí apareció otra vez una sensación que atraviesa todo su discurso reciente: la convicción de que existe una campaña permanente para desgastar al club blanco mientras otros grandes equipos viven alejados del mismo nivel de presión mediática.

La comparación con el Atlético resulta además especialmente significativa en este contexto. Porque mientras el equipo rojiblanco cerró otra temporada sin títulos importantes pero manteniendo cierta estabilidad institucional, el Real Madrid atraviesa uno de los periodos más tensos y caóticos de la era Florentino. El presidente siente que el ruido alrededor del club ha crecido hasta niveles insoportables y busca constantemente enemigos externos sobre los que descargar parte de esa tensión.

También hay un componente emocional e histórico evidente. La rivalidad entre Real Madrid y Atlético siempre fue mucho más profunda que una simple disputa deportiva. Representa dos maneras distintas de entender el fútbol, el poder y hasta la identidad de la ciudad. Y Florentino, que domina como pocos el lenguaje institucional del madridismo, sabe perfectamente cómo activar esos códigos emocionales dentro de su afición.

Por eso la comparecencia terminó dejando algo más que titulares explosivos. Dejó la sensación de que Florentino ya no está únicamente defendiendo una presidencia o una temporada complicada. Está defendiendo una idea completa de lo que significa el Real Madrid frente a un fútbol cada vez más transformado por fondos, capital extranjero y estructuras empresariales globales.

Y en medio de ese discurso, el Atlético volvió a aparecer como el rival perfecto sobre el que proyectar parte de las frustraciones y tensiones que atraviesan hoy al madridismo. Porque cuando Florentino Pérez se siente cercado, casi siempre termina recurriendo a algo que conoce perfectamente: convertir el conflicto institucional en combustible emocional para proteger el relato histórico del Real Madrid. @mundiario