El Real Madrid ya no puede esconderlo: el proyecto necesita cirugía. La temporada, descrita desde dentro como decepcionante, ha roto la idea de que “con lo que hay basta” y obliga a Florentino a activar el modo reconstrucción. El club, que durante años se negó a entrar en una dinámica de fichajes masivos, ahora se prepara para un verano de hasta seis movimientos que pueden cambiar el mapa del vestuario.
Los dos primeros nombres están casi marcados en rojo y no son fichajes al uso, sino regresos con aroma de oportunidad. Endrick volverá de su cesión en el Lyon con otro cartel: ya no es promesa, es realidad competitiva. Y Nico Paz, a través de la recompra (9 millones), regresará tras convertirse en uno de los mediapuntas más llamativos de la Serie A. Eso sí: su encaje no será automático en un equipo donde ya compiten perfiles similares como Güler o Mastantuono.
La gran revolución, sin embargo, se cocina atrás. La defensa central puede vivir un terremoto: Alaba y Rüdiger terminan contrato, y aunque el alemán podría seguir, el club duda de su fiabilidad física. Militao es una apuesta de fe, Huijsen ha bajado el nivel y Asencio sigue como alternativa, pero no basta. Por eso vuelve a sonar un nombre con peso: Konaté, que aparece como la opción favorita para reforzar una zaga que ya no transmite seguridad.
El otro punto crítico está en el centro del campo, donde el Madrid ha descubierto a golpes lo que no quiso asumir con Zubimendi: falta un organizador, un cerebro, un futbolista que ordene el caos. Y ahí llega el problema: los “top” están blindados. Por eso el club mira hacia un segundo escalón con proyección, con Kees Smit como ejemplo de perfil a seguir. No es glamour, es necesidad.
Y para cerrar el círculo, el lateral derecho puede convertirse en una bomba silenciosa. La posible salida de Carvajal y el historial físico de Trent abren un escenario incómodo: o el club apuesta por el canterano David Jiménez, o tendrá que salir al mercado. Porque Valverde, por más que lo haga bien ahí, no quiere vivir instalado en una posición que no siente suya. Y el Madrid, por primera vez en mucho tiempo, parece dispuesto a escuchar esa realidad. @mundiario
