Cuatro minutos sobre el césped frente al Elche en el campeonato liguero. Ese es el escaso y preocupante balance competitivo que registra Endrick en los primeros ocho compromisos oficiales del Real Madrid en la presente temporada. Aunque una inoportuna dolencia física durante la pretemporada le apartó de las cuatro fechas iniciales, el delantero brasileño ha encadenado cuatro convocatorias consecutivas bajo las órdenes de José Mourinho sin lograr asentarse en la rotación habitual del conjunto de Chamartín.
La competencia en la vanguardia merengue roza niveles prohibitivos con la presencia intocable de figuras consagradas como Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Diomande, a los que se suma el empuje constante de perfiles como Arda Güler, Brahim Díaz o el canterano Espí. Esta pronunciada sequía de protagonismo en la capital española contrasta de forma radical con el estatus del que goza en la selección absoluta de Brasil, donde Carlo Ancelotti le otorgó galones de titular ante Australia y le dio toda la segunda mitad en el siguiente choque, respondiendo con una asistencia decisiva.
El ostracismo de este arranque de curso estuvo a punto de evitarse durante el pasado mercado estival, cuando el joven ariete dispuso de una amplia baraja de pretendientes continentales para salir a préstamo. Según informa el diario As,la propuesta más seductora procedía de la Roma, actual líder del Calcio y clasificada para la Champions League, donde el atacante tenía vía libre para compartir línea ofensiva con Paulo Dybala y Donyell Malen en un proyecto hecho a su medida.
Sin embargo, cuando la operación de cesión estaba prácticamente cerrada en los despachos, una llamada telefónica directa de Mourinho alteró el rumbo de los acontecimientos. El técnico de Setúbal conversó personalmente con el futbolista de 20 años para pedirle que permaneciera en la plantilla blanca, garantizándole que entraba en sus planes tácticos y convenciéndole de asumir el desafío de pelear por un puesto en el club donde siempre soñó triunfar.
Pese a atender la petición de su entrenador, el entorno de Endrick se guarda una carta bajo la manga de cara a la ventana invernal de transferencias. La hoja de ruta del internacional sudamericano contempla evaluar con detenimiento su evolución y los minutos disputados durante este primer tramo de campaña, manteniendo sobre la mesa la alternativa de buscar acomodo fuera en enero si el panorama en el banquillo del Santiago Bernabéu no experimenta un vuelco sustancial.
La fórmula del Lyon y la necesidad de proteger la inversión
La opción de la Roma permanece latente, respaldada por el continuo interés de otros clubes punteros de Europa que siguen con lupa la situación del futbolista en Valdebebas. Lejos de bajar los brazos, Endrick mantiene la intensidad en cada entrenamiento para estar listo ante cualquier contingencia, como el reciente susto muscular que sufrió Mbappé en el choque entre Francia y Turquía, consciente de que las oportunidades en el fútbol de élite pueden presentarse de un día para otro.
A sus 20 años recién cumplidos, la gran prioridad del atacante reside en evitar que su progresión competitiva sufra un frenazo en seco. La experiencia del curso pasado avala plenamente esta estrategia: su salida como cedido al Olympique de Lyon bajo la batuta de Paulo Fonseca resultó un éxito rotundo, firmando ocho goles y cinco asistencias en 21 encuentros disputados, lo que le permitió ganarse un billete para el pasado Mundial actuando como referencia de área o escorado a la banda derecha.
En los despachos nobles del Santiago Bernabéu respaldan el criterio de Mourinho, pero observan el escenario con una prudencia absoluta. La cúpula madridista es plenamente consciente del calibre patrimonial que representa el delantero, por el que desembolsaron 35 millones de euros fijos más 25 en variables, alcanzando una inversión global que supera ya los 80 millones de euros entre traspaso, comisiones de intermediación, fichas, bonus devengados e impuestos abonados.
La directiva blanca ve con muy buenos ojos que Mourinho apueste por pulir al brasileño en la dinámica del día a día, pero asume que semejante activo financiero y deportivo exige minutos sobre el césped para no devaluarse. Si la falta de oportunidades persiste hasta finales de diciembre, la entidad no pondrá trabas a una cesión temporal de seis meses que garantice que su diamante en bruto continúe acumulando rodaje en la élite.
Endrick afronta los próximos meses con la determinación de revertir su situación vestido de blanco, pero sin perder de vista su porvenir a medio plazo. Respaldado por el brillo que desprende cada vez que viste la camiseta de la Canarinha y con la puerta de la Serie A todavía abierta, el joven goleador maneja sus tiempos con serenidad, convencido de que su momento en la élite está garantizado, ya sea explotando en el Bernabéu o despegando en una nueva aventura invernal. @mundiario
