Forjadores de la libertad.

Por : El Pastor  Héctor Contreras
Para El Gran Santo Domingo.com

Jueces 2:15-18.

Nuestro País, República Dominicana, celebra este mes de Febrero, como el mes de la Patria. La noche del 27 de Febrero  del 1844, la noche del Trabucado lanzado por uno de los forjadores de nuestra libertad, Ramón Matías Mella, mientras  izaba nuestro Estandarte Patrio, que dice  Dios, Patria y Liberta yque en su centro tiene una Biblia abierta, con las palabra  del Evangelio de Juan 8:32, que dice así “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Celebremos con júbilo nuestra libertad. Hombres y mujeres del ayer, fueron los forjadores de nuestra libertad.

En el libro de Jueces, estos bien podrían hoy ser llamados guerrilleros, o guerreros  por la libertad. Estos hombres, también una mujer, Débora, Jueces 4, eran conocidos no solo por sus decisiones legales, sino por sus campañas militares contra invasores extranjeros.

Como todos los líderes militares, a veces resolvían disputas; pero el libro de Jueces no se ocupa de asuntos legales, sino de la emoción de luchar por la libertad. Los jueces de Israel no se adhirieron por cierto a las “reglas de combate”.

El juez Aod supo llevar a su oponente a una conferencia privada; a puertas cerradas desenvainó un puñal y lo clavó en el vientre de su enemigo, Jueces 3:12-30. El juez Gedeón logró una sorprendente victoria en medio de la noche.

Su grupo de guerreros confundió de tal manera a las fuerzas de ocupación con ruidos y luces, que los soldados enemigos se hirieron unos a otros y huyeron en la oscuridad, Jueces, capítulo 7.

“Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” Génesis 18:23-25.

Debo añadir, para mejor conocimiento de los lectores, el verso siguiente: “Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez.

No la destruiré, respondió, por amor a los diez”, Génesis 18:32. Dios honró a Abraham revelándole su plan para destruir las ciudades malvadas. Aunque a éste, es decir Abrahan,  solamente le preocupaba la seguridad de su sobrino Lot.

Habiéndose iniciado el proceso, Abraham demuestra su sentido del compañerismo con Dios interrogándole insistentemente. La intercesión de Abraham ante su Señor, desde la perspectiva bíblica, le hace ser un hombre forjador de la libertad, lo que Dios necesita para este tiempo.

Hombres y mujeres dispuestos a estar en la brecha en favor de su pueblo, de su familia, de su vecindad. Tú puedes ser en este tiempo un ente importante de libertad.

De la conversación de Dios con Abraham en el capítulo 18, surgen al menos, tres principios importantes, veamos: 1-) Descubrimos que la malvada Sodoma, pudo haber sido perdonada si hallaban  a 10 personas justas.

De esto aprendemos que, no es la presencia del mal lo que pone fin a la misericordia y la benignidad de Dios, sino la ausencia del bien. 2-) Aunque en ocasiones Dios nos inspira a orar, mostrándonos las cosas que habrán de acontecer, Génesis 18:17, nuestra intercesión debe concordar con el carácter de Dios y su pacto con la humanidad.

Así como Abraham, podríamos apelar a Dios, para que preserve ante el mundo su nombre, honor y perfecta justicia, Génesis 18:25. 3-) Aunque frecuentemente medimos la capacidad de influir en otros en términos cuantitativos, la aritmética humana no puede ser utilizada para calcular el impacto de los justos. Dios salva a través de los muchos o de los pocos, Éxodo 32:11-14 y 30-34.

“Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré”, Jeremías 5:1. Dios ordena a Jeremías recorrer las calles de Jerusalén y trate de localizar a alguien que haga justicia.

Si hallaba un hombre así, Dios perdonaría a los habitantes de la ciudad. Jeremías inicia su recorrido con los pobres, pero fracasa, verso 4. Entonces se dirige a los grandes, (los líderes), pero tampoco tiene éxito. Todos habían quebrado el yugo, esto es, se rebelaron, Jeremías 2:20. Por tal razón, Dios enviará que castiguen sus deslealtades.

Tal Abraham en su intercesión en favor de Sodoma,  Jeremías también buscó gente justa en toda la ciudad de Jerusalén y no la halló. En el  verso 5, citado al principio de este párrafo, aparecen las palabras “a ver si halláis hombre”. Hombre, hipérbole utilizada para ilustrar la impiedad de Jerusalén.

Si aparece un hombre que busque la verdad, Dios perdonará la ciudad, Génesis 18:32. Justicia y verdad definen lo que Dios espera de todos los pueblos.

“Por donde quiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.

Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían”, Jueces 2:15-18.

A pesar de la desobediencia de Israel, Dios mostró su gran misericordia al levantar jueces, para salvar al pueblo de sus opresores. Misericordia se ha definido como “no darle a una persona lo que merece”.

Esto es exactamente lo que hizo Dios por Israel y lo que hace por nosotros. ¡Nuestra desobediencia exige juicio! Pero Dios nos mostró su misericordia al darnos un escape del castigo del pecado por medio de Jesucristo, quien es el Único que nos salva del pecado.

“Jueces”, “shaphat”, es igual a uno que juzga, gobierna, emite juicio, pronuncia sentencia o decide asuntos. La raíz shaphat, que significa juzgar, “decidir” y “emitir sentencia”. En muchos idiomas occidentales tanto “juicio” como “juzgar” tienen connotaciones negativas, pero esto no es así en el hebreo o el español.

 El juicio presupone cierto equilibrio entre la sabiduría y la ética que, de estar presente en la mente de un gobernante, le permitiría gobernar equitativamente y mantener la tierra libre de injusticia.

El juicio, cuando se relaciona con Dios, es la facultad divina por medio de la que Éste gobierna el universo de una forma justa y tomando decisiones que mantendrán o traerán un estado de justicia.

Abraham describió a Dios como el Juez de toda la tierra, Génesis 18:25. En el libro de Jueces, Dios levantó jueces humanos “shophtim” que gobernaran a Israel, ejecutando justicia y tomarán importantes decisiones en favor del pueblo.

Estos jueces supieron luchar siempre en favor de su pueblo. Hoy, como ayer, Dios busca hombres y mujeres que puedan convertirse en jueces justos e intercesores como Abraham y Jeremías; siempre buscando gente dispuesta a ponerse en la “brecha” y convertirse en entes de bendición para el mundo, la sociedad toda y por último, su propia familia.

Que la gracia de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo esté en cada vida, ahora y siempre.

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